Una insólita escena tuvo lugar en Lambeau Field, uno de los estadios más fríos de la NFL, durante un partido reciente. En un momento clave del segundo cuarto, una pelota de playa invadió el campo en medio de una jugada ofensiva de las Panteras de Carolina.
El inusual objeto interrumpió el juego y rodó hacia los jugadores visitantes, lo que provocó que ambos equipos se detuvieran momentáneamente. Posteriormente, la pelota fue recogida por el receptor Jalen Coker, quien se la entregó a un oficial, y este, a su vez, la pasó a Luke Butkus, entrenador de la línea ofensiva de los Empacadores. Butkus se encargó de «resolver» la situación al pinchar la pelota.
En el ámbito deportivo, las Panteras lograron un sorprendente triunfo sobre los Empacadores, imponiéndose por 16-13 gracias a un gol de campo de Ryan Fitzgerald, quien anotó desde 49 yardas justo al finalizar el tiempo reglamentario.


