Juan Miguel Alcántara Soria
López Obrador y la Señora Sheinbaum no son demócratas ni federalistas. Son autoritarios o dictatoriales, y centralistas. Y escalan su disposición a seguir destruyendo la arquitectura constitucional del país, lo que nos hace más vulnerables ante el depredador Trump, e incrementa desunión interna. La 4t ya reúne los tres poderes públicos a nivel nacional, legislativo, ejecutivo y judicial, prohibido por el art. 49 constitucional. Y controla órganos que eran autónomos, como el INE o la CNDH. A sus aliados del PT y Verde los llaman traidores, por no aprobar el jueves, junto con “la oposición”, su propuesta de reforma a la Constitución en materia electoral (era Plan B de Obrador, hoy es de Sheinbaum).
Para desviar atención de su derrota, Sheinbaum anunció de inmediato una propuesta de reforma electoral a leyes secundarias, que su mayoría simple en las Cámaras legislativas seguro aprobará. Delineó pretexto: “eliminar los privilegios”. Comparó número de diputados y regidores de varias entidades, el costo supuesto de cada uno de ellos, para buscar reducir tamaño de Congresos estatales y número de regidurías; y el financiamiento a los partidos. Y cambios a la estructura del INE y su servicio electoral. Aparte, abrir la participación ciudadana a temas electorales. Este tema, con la restricción de derechos humanos, de ingresos y gastos del Estado, seguridad nacional, y la organización y disciplina de fuerzas armadas, no pueden ser objeto de consulta popular, dice el art. 35. Constitucional. De una vez abrámosla a temas fiscales: ¿está de acuerdo en eliminar el IVA para facilitar adquirir para todos bienes y servicios? De abrir tema podrá seguir cualquier consulta para acabar de destruir el sistema electoral: ¿Está de acuerdo en eliminar privilegios de partidos, del INE y de congresos estatales?
Esto contradice, por otra parte, a los artículos 40 y 115 constitucionales: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior… unidos en una federación establecida según los principios de esta…” Y: los estados adoptarán para su régimen de gobierno republicano, representativo…. “teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa, el municipio libre”. La apuesta del obradorato va contra la representatividad de la plural sociedad mexicana, que es inmensamente diversa en expresiones. Quieren regresar al partido de Estado, y si los dejamos, hacernos régimen centralista.
Sí deberemos revisar organización y resultados de los poderes públicos estatales y municipales. Pero respetando el federalismo y el Municipio Libre, piedras torales de nuestra arquitectura constitucional. Iniciar en cada entidad, desde los municipios, la deliberación pública para lograr racionalidad en su rediseño. Y no imponer ahora una visión centralista. Otro tema crítico urgente que rehúye la 4t es diseñar estructuras que contengan siga financiando la delincuencia organizada campañas a cambio de cargos públicos y protección policial. Los cárteles predominan en más del 80% del territorio. Y Trump lo sabe.
Si quieren eliminar privilegios y mejorar destino del gasto público hay otras vías: dejar de tirar miles de millones de pesos en Pemex (aparecen nuevos excesos de contratistas consentidos), en obras faraónicas e inútiles de Obrador, o el huachicol fiscal. ¡Empezar a combatir corrupción descomunal, ya!
Sheinbaum no dialoga con nadie, salvo con Trump. No capta la democracia exige deliberación pública, para atinar lo mejor para cada ciudad o el país. Las reglas del juego electoral para ser legítimas exigen el acuerdo de actores políticos. Y a los diputados de oposición, hoy inútiles, los dobló Monreal para aprobar nuevo Auditor Superior de la Federación, alfil de Sheinbaum. Urge rehacer el sistema de partidos, que sean instrumentos útiles a la ciudadanía.
El principio de la subsidiariedad: tanto hijo como sea posible, tanto padre como sea necesario; tanta sociedad o municipio como sea posible, tanto Estado, Federación u orden internacional como sea necesario, está fracturado. Tenemos tareas para el bien común.
Plan B del obradorato: destruir al federalismo, centralizar
No hay comentarios


