Desalojo violento en el Zócalo de la Ciudad de México durante manifestación
La Plaza de la Constitución fue el escenario de un desalojo violento por parte de elementos de la policía capitalina, quienes, tras horas de enfrentamientos, optaron por utilizar la fuerza para restablecer el control en el centro histórico. La intervención policial se produjo en medio de una manifestación que demandaba justicia por la muerte de un joven, lo que generó un fuerte descontento entre los asistentes y transeúntes.
Desde las 3:30 de la tarde, efectivos de la policía empezaron a liberar el Zócalo y las calles adyacentes, utilizando tácticas agresivas que incluían golpes, empujones y el lanzamiento de objetos. Este comportamiento descontrolado culminó en agresiones directas hacia manifestantes y periodistas, quienes intentaban documentar los hechos.
Antes de iniciar el desalojo, se había alcanzado un acuerdo con algunos grupos de manifestantes identificados con el "bloque negro", que se retiraron pacíficamente. Sin embargo, otros participantes, incluidos aquellos vinculados con la "Generación Z" y el "Movimiento del Sombrero", continuaron en la plaza, ignorando las advertencias y continuando con sus consignas. A pesar de la dispersión de gas lacrimógeno, se reforzó la resistencia entre los que todavía protestaban.
El desalojo se tornó violento cuando la policía tomó medidas drásticas para expulsar a los manifestantes. En escenas de notable violencia, testimonios indican que cualquier persona que cuestionara o grabara la actuación policial era rápidamente agredida. Un joven, que prefirió permanecer en el anonimato, relató cómo recibió una golpiza tras intentar rescatar a una mujer a la que le quitaron un megáfono. Otros también reportaron agresiones indiscriminadas hacia observadores y periodistas, algunos de los cuales perdieron su equipo.
El despliegue policial se intensificó al punto de que incluso un vendedor ambulante fue despojado de su mercancía sin compensación. Mientras tanto, los gritos de "¡México, México! ¡Viva Manzo!" resonaban a medida que los manifestantes, a pesar de la represión, continuaban exigiendo justicia.
La situación se extendió hasta las 6:00 de la tarde, cuando algunos manifestantes aún se encontraban en las calles, confrontando a las fuerzas del orden solo con palabras y reclamos. Las acciones de la policía suscitaron una serie de relatos de abuso y represión, lo que plantea serias preguntas sobre los métodos utilizados en el manejo de manifestaciones en el contexto político actual.


