El príncipe Andrés entregó su licencia para portar armas antes de su traslado a Norfolk, un gesto simbólico de su retraimiento público tras perder sus títulos por los escándalos vinculados a su relación con Jeffrey Epstein.
El miembro de la familia real renunció a sus títulos para preservar a su entorno familiar ante la polémica que lo ha rodeado.
Agentes de la Policía Metropolitana visitaron su residencia en Royal Lodge y, tras la conversación, el expríncipe aceptó que se le revocara el permiso de armas.
Conocido aficionado a la caza, la retirada de la licencia también responde a requisitos administrativos del condado de Norfolk sobre el almacenamiento y notificación de armas en una nueva dirección.
El traslado será a Marsh Farm, una vivienda situada en los terrenos de la finca de Sandringham, donde se reubicará próximamente.
El largo uso de Royal Lodge por parte de Andrés y su exesposa, Sarah Ferguson, con un alquiler muy reducido durante años, volvió a avivar la controversia pública sobre los privilegios de la casa real.




