La recuperación de las ballenas jorobadas a nivel global tiene relevancia para las costas del Pacífico, incluidas las actividades de conservación y el ecoturismo en regiones como Michoacán, donde los cambios en poblaciones marinas pueden afectar políticas y economías locales.
Un estudio de la Universidad de St Andrews, publicado en una revista científica, concluye que la caza comercial dejó efectos duraderos en la estructura poblacional y en los patrones reproductivos de esta especie.
Los investigadores analizaron casi dos décadas de datos sobre las ballenas que se reproducen en Nueva Caledonia para evaluar cambios en la distribución por edad, el comportamiento y la paternidad.
En los primeros años de recuperación la población estuvo dominada por machos jóvenes, pero con el tiempo la distribución evolucionó hacia un equilibrio mayor entre animales jóvenes y veteranos.
Dado que nunca se han observado los apareamientos en estado salvaje, los científicos recurrieron a análisis genéticos y a un reloj epigenético aplicado a muestras de piel para identificar la paternidad y estimar la edad de los individuos.
El estudio confirma que los machos mayores que cantan y acompañan a las hembras tienen más éxito reproductivo que los más jóvenes, lo que sugiere ventajas por experiencia en canto y tácticas competitivas.
También plantea que, a medida que las poblaciones crecen, las hembras podrían volverse más selectivas, favoreciendo a los machos con rasgos o comportamientos más favorables.
Los autores subrayan la importancia de continuar la investigación sobre poblaciones en recuperación para comprender cómo la explotación histórica moldea la dinámica poblacional y los procesos reproductivos a lo largo del tiempo.
Además, advierten que gran parte del conocimiento disponible proviene de poblaciones ya alteradas por la caza, por lo que la referencia histórica sobre el comportamiento natural de la especie puede estar distorsionada.
Puerto Madryn: recuperación de la ballena jorobada modifica su reproducción


