Juan Miguel Alcántara Soria
La demostración de músculo ciudadano frente al poder en defensa del INE, en las marchas del 13 de noviembre, ha impactado al poder y fuera del poder. Las imágenes de personas en silla de ruedas, madres empujando carriolas con infantes, mujeres y hombres de todas las edades, condición socioeconómica, del medio rural y urbano, con o sin pertenencia partidista, evidencian a un pueblo en estado de alerta por amenazas a sus libertades y derechos ciudadanos y a la institucionalidad del país. No hubo un solo acarreado: fue pueblo, no masa. Ninguna consigna se dictó, la espontaneidad afloró. Para miles era su primer marcha. Atrás apatías o solo maledicencia. Hombres con lágrimas de emoción al sentir pertenencia solidaria. La entonación del Himno Nacional fue vibrante. Es apenas el inicio de una lucha que previsiblemente será ardua. La autonomía del INE no está asegurada, y menos si se disuelve esa energía emergente.
José Woldenberg confirmó objetivo: “Defender el sistema electoral que varias generaciones de mexicanos construyeron, que ha permitido la convivencia y competencia de la pluralidad y la estabilidad políticas, la transmisión pacífica de los poderes públicos y la ampliación de las libertades. Todo eso constituye un patrimonio común… deseamos que México sea la casa que nos cobije a todos”. “El problema mayúsculo, el que nos obliga a salir a las calles, es que buena parte de lo edificado se quiere destruir desde el gobierno”. “México no puede volver a una institución electoral alineada con el gobierno”. “México viviría conflictos evitables innecesarios, interminables y costosos si las normas electorales no son producto del consenso de las principales fuerzas políticas del país”.
A López Obrador le irritaron harto. Intentó reducir número de manifestantes; amenaza con sacar reforma electoral en leyes secundarias anticonstitucionales (su plan “b”) y convocó a su marcha ególatra, con servidores y recursos públicos. Circulan ya pruebas de amenazas a trabajadores de no renovar su contrato laboral en alcaldías de Morena, o perder subsidios beneficiarios si no asisten.
Será ocasión para contrastar la democracia, el gobierno de los ciudadanos, con la oclocracia, el gobierno de la masa, que es la degeneración de la democracia. La democracia tiene que ver ante todo con el pueblo, sujeto de los derechos políticos que le van a permitir y le van a obligar a elegir, vigilar y cambiar autoridad. Al contraponer Aristóteles pueblo y masa, el pueblo es asociación de personas conscientes y libres. La masa es conjunto de personas en vías de pérdida de conciencia y de libertad responsable.
Lo de hoy es dar seguimiento puntual al trabajo en comisiones de Cámara de Diputados, para saber en qué términos se proponen al pleno las reformas constitucionales o legales, y exigir a las y los legisladores no alterar el sistema electoral en su parte funcional. Se han difundido los correos y las vías para hacerles llegar nuestra exigencia en forma personal, que pasa por encuentros formales e informales –como ya se está haciendo, en cualquier espacio público donde se les encuentre-.
Habrá que considerar implementar acciones de Resistencia, Civil, Activa y Pacífica (Recap), como se hizo luego del fraude electoral al pueblo de Chihuahua, en 1985, antes del INE. Se menciona también paro nacional de actividades en espacios públicos o boicot a patrocinadores. La ciudadanía supone deberes también, que debemos tomarnos en serio, y ejercer responsablemente la libertad. Y no esconderse en el egoísmo y la cobardía.
Los partidos políticos en México son hoy cascarón sin proteína suficiente para el pueblo. Y al mismo tiempo, sin partidos no hay democracia funcional. Son un mal necesario, en tanto recuperen sus esencias democráticas, y definen una estrategia conjunta con esa misma ciudadanía a la que han dado la espalda. Entre tanto, Frente Cívico Nacional, Poder Ciudadano, Sí por México, Sociedad Civil México, UNE México, conforman una pluralidad de unidospormx.com, que busca facilitar cauce a sangre, nervio y músculo ciudadanos. ¡Es tiempo del pueblo! ¡A recuperar conciencia y libertad a la masa!
¿Qué sigue, de las marchas ciudadanas?
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