A través de un programa de reinserción social liderado por el Centro de Justicia Municipal, se brinda la oportunidad a personas detenidas en un centro de detención temporal para que cursen la preparatoria abierta y obtengan su certificado, independientemente de su situación legal. Este programa, que ha sido fortalecido con un nuevo convenio con la Universidad Insunte, busca ofrecer segundas oportunidades educativas a individuos que enfrentan condiciones de vulnerabilidad social y legal. La cuarta generación de estudiantes, compuesta por 22 personas, se graduará en julio.
El modelo implementado utiliza un diagnóstico denominado “tamizaje”, que tiene como objetivo identificar las necesidades educativas, riesgos de reincidencia y factores sociales de cada detenido. Con base en esta información, el juez cívico puede recomendar la canalización voluntaria hacia programas académicos, talleres o labores comunitarias como alternativa a las sanciones tradicionales.
La directora del Centro de Justicia Municipal enfatizó que esta iniciativa no se limita a ofrecer educación, sino que proporciona herramientas necesarias para lograr una reinserción social efectiva. Muchos de los beneficiarios del programa son detectados durante su detención temporal, y a través del tamizaje, se evalúa su situación, brindándoles así la oportunidad de continuar sus estudios.
Desde su inicio, el programa ha graduado a tres generaciones, y se espera que la cuarta generación crezca en la participación de mujeres. La responsable del programa destacó que esta iniciativa ha demostrado ser más que una simple propuesta educativa; es un mecanismo para la prevención social que transforma vidas.
El acuerdo con la Universidad Insunte no solo facilita el acceso a la preparatoria abierta, sino que también allana el camino hacia la educación universitaria. Hasta la fecha, algunos egresados han comenzado sus estudios profesionales. El programa cuenta con el respaldo de siete universidades que ofrecen becas y opciones académicas adaptadas a las circunstancias particulares de los participantes.
Una de las claves del modelo es el seguimiento del progreso de los estudiantes tras finalizar sus estudios, lo que permite evaluar su avance y verificar si han logrado acceder a mejores empleos y reintegrarse de forma exitosa a la sociedad. La directora subrayó que ofrecer educación como alternativa a las sanciones transforma el castigo en una posibilidad de mejora.
Este enfoque también permite intercambiar horas de arresto por participación en talleres, terapias, servicio comunitario o estudios, siempre de manera voluntaria, contribuyendo así a una visión más constructiva del proceso de justicia.



