Agentes de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) han sido objeto de vigilancia por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) durante el juicio contra Rubén Oseguera González, conocido como «El Menchito». Este hecho fue dado a conocer en una reciente audiencia judicial, lo que ha generado una preocupación considerable sobre la llamada «criminalidad» que se manifiesta de manera alarmante en México.
Un agente especial de la DEA con sede en Los Ángeles advirtió sobre la naturaleza delictiva del CJNG, describiéndolo como un «cártel paramilitar con alcance global» y subrayando que sus acciones van más allá de la simple criminalidad, considerándolo un caso de terrorismo, especialmente al alertar sobre la disposición del grupo delictivo a asesinar a familias y vigilar a personal estadounidense en territorio mexicano.
En el mismo proceso judicial, se mencionó que un sicario del CJNG ejecutó un ataque contra la familia de un informante, lo que resultó en heridas a la pareja del informante y la muerte de su hija, además de la muerte de un militar mexicano en el incidente. Este ataque parece ser parte de una estrategia de represalia del cártel.
De acuerdo con información anterior, en abril se había señalado que el CJNG tomó acciones violentas en respuesta a la detención de sus líderes, incluyendo el asesinato de Iván Morales, un exjefe de la Policía Federal, quien fue víctima de un atentado tras recibir amenazas.
La situación ha llevado al jefe de la DEA a presentar un testimonio por escrito ante el Comité Judicial del Senado estadounidense, destacando el grave riesgo involucrado en la lucha contra estas organizaciones delictivas.




