Juan Miguel Alcántara Soria
Una parte del pueblo de México resolvió tomar calles y plazas, este domingo 13 de noviembre, en más de 50 ciudades del país. Y en Barcelona y Los Ángeles. Para defender sus libertades y derechos ciudadanos, y en particular, al INE, que hoy es factor necesario para ejercer esas libertades y derechos a plenitud, con leyes y ejemplo a otros países. Y lo hace con pasión por México, sin odio y sin violencia, pasando de las palabras a la acción. Conviene en democracia también plantearnos el cuestionario básico: ¿Quiénes somos?¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Antes de la creación del INE y de los institutos estatales había una Comisión Federal Electoral sujeta a la voluntad del gobernante en turno y al partido oficial, el PRI, que manejaba ventajosamente las elecciones. No había credencial de elector con fotografía. La incertidumbre de quiénes podían votar permitía fraudes electorales frecuentes. El pluralismo de la sociedad no se representaba. Todos los presidentes, gobernadores y senadores eran del PRI; y la inmensa mayoría de alcaldes. El pueblo sufría represión y quiebras económicas, sexenio tras sexenio.
Si hoy tenemos un sistema electoral que funciona ¿Por qué desde la presidencia de la República se busca desaparecer? Recordemos que la legitimidad de la legalidad electoral, de las reglas del juego electoral, exige que todos los actores políticos las acepten o definan de común acuerdo, antes del inicio de la siguiente elección. Así sucedió con el IFE-INE, que logró igualdad de derechos de todas y todos. Al que se han hecho mejoras exigidas desde la oposición, incluido López Obrador y otros opositores de entonces. Las instituciones electorales han dado muestras de su capacidad para reconocer ganadores y perdedores, sean quienes sean.
Expertos y ciudadanos que han analizado la iniciativa presidencial ven un intento de alinear a la autoridad electoral a la voluntad oficial, restaurando ventajas indebidas para el partido en el poder, que destruirían equidad y certeza en los procesos electorales. Constatan evidencias de que López Obrador mira con frecuencia al pasado, en particular sexenios de Echeverría y López Portillo. Añora ese ejercicio del poder autoritario, sin contrapesos, con medios de comunicación serviles, y sin partidos competitivos ni organizaciones sociales independientes. Una obsesión por el poder absoluto.
En vísperas de marchas, AMLO acusó a manifestante de “racistas”, “clasistas”, “hipócritas”, “antidemocráticos”. No recuerdo que desde que hay arbitraje del IFE-INE algún presidente se hubiesen atrevido a atacar así a parte del pueblo por ejercer sus derechos ciudadanos de libre expresión de las ideas, libre tránsito y petición ciudadana respetuosa. El nervio dictatorial del presidente está a la vista de cualquier observador consciente. Debemos prever use el músculo represor diazordazista o echeverrista, sus modelos. La marcha no es contra su persona. Es en defensa del INE y de nuestras libertades y derechos ciudadanos, insistimos. Y por consecuencia, contra su propuesta de desaparecer las instituciones electorales que tanto nos han costado, y reconocidas internacionalmente.
El pueblo decidió salir a las plazas públicas, a plantear en voz alta y a la luz pública un asunto público, buscando generar bienes y evitar males públicos. Conformado por ciudadanos que no quieren ser masa; personas conscientes y libres, con dignidad y sentido de pertenencia. Hace falta mucha más escuela de ciudadanía, educadora en capacidades de deliberar, para encontrar en común soluciones a los retos y amenazas de nuestra colonia, comunidad, ciudad, estado o país. Formar demócratas que procuren aquel aspecto del bien particular que solo en común se desea, y solo en común se alcanza. Emociona ver jóvenes que con pasión apenas se suman a la defensa de sus libertades y derechos ciudadanos por ellos recién adquiridos. La lucha de las generaciones que nacieron luego del consenso del IFE-INE apenas arranca. Será ardua y permanente. Sangre, nervio y músculo ciudadanos serán necesarios. Que no haya ilusos para que no haya desilusionados. Es por todas y todos. #ElINENoSeToca.
Sangre, nervio y músculo ciudadanos
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