En la Cámara de Diputados, el titular de la Secretaría del Trabajo afirmó que en el gobierno de la presidenta Sheinbaum habrá una semana laboral de 40 horas con dos días de descanso, decisión que impactaría a la planta laboral del país. La declaración se realizó ante jóvenes reunidos en el foro Modelo de Parlamento Juvenil en San Lázaro.
Durante su intervención, el secretario planteó un ejemplo aritmético sobre la jornada y fue respondido por un asistente identificado como Andrés Manuel López Beltrán. Señaló que esa fórmula garantizaría al menos un segundo día de descanso para los trabajadores.
Recordó que el dictamen aprobado establece que el proceso de reducción de la jornada laboral concluirá en 2030, cuando la jornada pase de 48 a 40 horas semanales; mencionó además que la oposición había solicitado dos días de descanso sin alcanzar ese resultado en el dictamen.
El secretario acudió al recinto dos días después de la aprobación del dictamen para presentar una serie de láminas sobre los cambios en materia laboral que, según él, se han impulsado en las administraciones recientes. La presentación se realizó antes del mediodía ante jóvenes asistentes.
Bolaños destacó ser uno de los integrantes más jóvenes del gabinete y calificó la jornada de 48 horas como “uno de los esquemas más injustos”. Atribuyó a la presidenta el impulso para avanzar en la reducción de la jornada laboral.
Explicó que la reducción no implicará disminución de sueldos y señaló que se prohíben las horas extras para menores de edad. Añadió que la disminución se llevará a cabo de forma gradual, en dos horas por año, hasta alcanzar las 40 horas en 2030.
El funcionario afirmó además que la reducción de la jornada irá acompañada de aumentos salariales. Durante su intervención hizo referencia a cifras vinculadas con el reconocimiento de trabajadores y procesos de legitimación de contratos colectivos.
Señaló cambios en condiciones laborales como el incremento de días de vacaciones desde el primer año de servicio y la obligación, mediante lo que llamó “Ley silla”, de que los empleadores proporcionen asientos con respaldo cuando corresponda.
Finalmente, informó metas sobre el salario mínimo y su poder adquisitivo, mencionando el objetivo de que alcance 2.5 canastas básicas en 2030 y un aumento proyectado para 2026, y vinculó estas medidas con una reducción de la pobreza que, según dijo, comenzó en 2019. Cerró su intervención con un llamado a modificar la conciencia sobre el tiempo trabajado y los derechos laborales.


