Un senador filipino, Ronald Dela Rosa, buscado por la Corte Penal Internacional por presunto crimen de lesa humanidad, ha abandonado el Senado, donde se había refugiado para evadir su arresto. La huida se produjo tras un incidente caótico durante el cual el personal de seguridad del edificio disparó en medio de una discusión con agentes gubernamentales.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. instó al público a mantener la calma mientras se lleva a cabo una investigación sobre las circunstancias de la fuga. Se sospecha que el altercado sirvió como distracción para facilitar la salida de Dela Rosa. El presidente del Senado, Alan Cayetano, afirmó que Dela Rosa estaba libre de abandonar el recinto, aunque los críticos exigen rendición de cuentas por la falta de vigilancia.
Dela Rosa, de 64 años, fue jefe de la policía nacional durante la presidencia de Rodrigo Duterte y está implicado en una orden de arresto de la CPI que lo acusa de asesinato por la muerte de al menos 32 personas entre 2016 y 2018. Mientras tanto, Dela Rosa y Duterte han negado haber autorizado ejecuciones extrajudiciales, aunque las controvertidas campañas antidrogas del expresidente han sido objeto de severas críticas.
La situación de Dela Rosa ocurre en un contexto de creciente tensión política entre la familia Duterte y la administración de Marcos. Recientemente, la vicepresidenta Sara Duterte, hija del expresidente, ha llevado a cabo críticas al actual gobierno y enfrenta un juicio político en la Cámara de Representantes, dominada por aliados de Marcos.
El Senado, que podría reunirse en los próximos días para preparar el juicio político de la vicepresidenta, se encuentra envuelto en disputas que reflejan las divisiones dentro de la política filipina. La compleja trama de lealtades y rivalidades resulta evidente en la lucha de poder que envuelve a los funcionarios actuales y pasados.








