La presidenta del país ha comentado sobre la reciente disminución en las remesas que envían los mexicanos desde Estados Unidos, atribuyendo esta caída a un endurecimiento en la política migratoria que ha limitado la capacidad de trabajo de muchos ciudadanos en la Unión Americana. Durante una conferencia de prensa matutina, la mandataria destacó que el envío de efectivo ahora enfrenta un nuevo impuesto del uno por ciento, que no contará con reembolsos, y se enfatizó la importancia de fomentar la afiliación masiva a la tarjeta Finabien.
La presidenta señaló que, aunque mayo mostró una caída significativa en las remesas, en junio se registró un repunte, aunque aún por debajo de las cifras del año anterior. Afirmó que se espera que las remesas continúen aumentando, gracias a las conversaciones con organizaciones y connacionales en Estados Unidos.
Además, comentó que el Senado estadounidense aprobó el cobro del impuesto únicamente para los envíos en efectivo, dejando exentos los envíos electrónicos. Para mitigar el impacto de esta medida, su administración está trabajando en la masificación de la tarjeta Finabien, herramienta que facilitaría el acceso a los aportes de quienes envían remesas.
En relación con las comisiones cobradas por las remesadoras, la presidenta agregó que se están realizando estudios en conjunto con el Banco de México y las mismas remesadoras para determinar el impacto del nuevo impuesto en la comunidad migrante. A pesar de que solo un pequeño porcentaje de quienes reciben remesas las obtienen en efectivo, las estimaciones sugieren que un porcentaje considerable podría verse afectado.
Las acciones buscan, además, que la comunidad mexicana tenga acceso a envíos más económicos, a pesar de la nueva carga impositiva. La mandataria resaltó el esfuerzo colectivo de los migrantes para comunicar sus preocupaciones a sus representantes, evidenciando la importancia de la voz de la comunidad en este proceso.




