En Sídney, la Policía confirmó que Naveed Akram y su padre, Sajid Akram, actuaron solos en el atentado en la playa de Bondi que causó la muerte de 15 personas que participaban en una celebración de la comunidad judía.
La comisionada Krissy Barrett explicó que esa conclusión se alcanzó tras una investigación que incluyó el intercambio de información con autoridades de Filipinas, país en el que los sospechosos estuvieron antes de viajar a Sídney.
Barrett detalló que la principal hipótesis de la pesquisa es que los dos presuntos autores —un hombre abatido por la policía y su hijo, detenido— operaron sin apoyo de terceros.
La revisión de datos digitales, registros financieros y la cooperación internacional no ha aportado evidencia de la existencia de una red terrorista más amplia ni de que los individuos estuvieran bajo la dirección de una organización externa, añadió la comisionada.
Las autoridades indicaron que ambos permanecieron principalmente en la ciudad de Davao durante su estancia en Filipinas y que, hasta ahora, no se ha encontrado prueba de que asistieran a campos de entrenamiento o recibieran instrucción militar formal.
Se han presentado cargos adicionales contra Naveed Akram; ahora enfrenta un total de 59 cargos penales, incluidos 15 por asesinato y al menos uno por terrorismo.
El Gobierno ordenó una revisión independiente con «acceso total» para determinar si la policía y las agencias federales pudieron haber evitado el ataque; la indagación estará a cargo del exjefe de la Organización de Inteligencia de Seguridad Australiana, Dennis Richardson, y evaluará las acciones tomadas con la información disponible antes del hecho.
Se espera que Richardson entregue un informe con sus conclusiones a comienzos del próximo año.


