Tapalpa, en el sur de Jalisco, se convirtió en el último lugar donde fue visto con vida Nemesio Oseguera, conocido como «El Mencho», y en el escenario del operativo de las fuerzas armadas que terminó con su abatimiento, un hecho que tiene repercusiones directas en la seguridad y la vida cotidiana del municipio. La presencia del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación y de una persona de su entorno la semana previa generó movilización y atención local.
El municipio, reconocido como pueblo mágico, destaca por sus recursos naturales y su atractivo turístico, condición que ha influido en su economía y en la afluencia de visitantes. Su reconocimiento oficial impulsó la visibilidad de sus paisajes y bienes culturales.
Situado en la región de Lagunas, el nombre de Tapalpa se interpreta como “Tierra de colores” o “Tierra alta”; la comunidad mantiene tradiciones religiosas como el culto a la Virgen de la Defensa. Antes de la colonización, la zona estuvo habitada por pueblos otomíes y participó en enfrentamientos prehispánicos ligados al control de recursos.
La geografía municipal combina suelos montañosos y áreas cercanas al nivel del mar, con cielos descritos como limpios y despejados; el territorio está ligado a la Sierra Madre Occidental. Limita con varios municipios jaliscienses, lo que lo conecta con distintas rutas regionales.
La población local ronda los veintidós mil habitantes, con una distribución por sexo equilibrada y un crecimiento respecto al censo previo, según registros oficiales. Ese dinamismo demográfico se relaciona con las actividades productivas y el turismo.
El municipio cuenta con casi 17 mil 725 hectáreas de bosque donde predominan especies como pino, roble, encino, oyamel, madroño, sauce, huizache y granejo. En el subsuelo existen depósitos de minerales como oro, plata, plomo, barita y caliza.
El uso del suelo es mayoritariamente forestal y agropecuario, con buena parte del terreno bajo propiedad privada. El agua es abundante: ríos, arroyos y numerosos manantiales nacen en la sierra y abastecen rancherías, además de contar con presas locales que regulan el recurso.
La economía se sostiene en la agricultura, la ganadería, el comercio, el turismo, la pesca y la actividad forestal. Los cultivos predominantes incluyen maíz, avena, cebada, trigo, papa y frutas como manzana, durazno, capulín y ciruela; la ganadería abarca bovinos, porcinos, ovinos y aves.
El comercio local integra productos de primera necesidad y artesanías, muchas veces vinculadas al trabajo de la madera por la diversidad arbórea de la zona. La pesca en ríos y presas constituye una fuente de alimento y actividad económica, con especies como carpa, bagre, trucha y mojarra.
Entre los atractivos que atraen visitantes se encuentran espacios naturales como Las Pilas y la Sierra de Tapalpa, así como el patrimonio religioso representado por la Parroquia de San Antonio y la Capilla de la Purísima. Las festividades locales, centradas en devociones patronales, incluyen celebraciones religiosas y eventos culturales que movilizan a la comunidad y a turistas.


