Las autoridades iraníes advirtieron que las fuerzas de seguridad tomarán medidas drásticas contra los manifestantes, una situación que afecta directamente a habitantes de Teherán y otras ciudades donde se registran protestas. El anuncio provino de la cúpula del poder y anticipa un aumento de la represión en las calles.
El líder supremo, Ali Jamenei, criticó al presidente de Estados Unidos por sus llamados de apoyo a los manifestantes y fue mostrado por la televisora estatal mientras sus seguidores coreaban consignas contra Washington. La televisora difundió las imágenes y las declaraciones del ayatolá ante una multitud en su complejo en Teherán.
La prensa estatal calificó repetidamente a los manifestantes de “terroristas”, término que, según analistas, puede preparar el terreno para una respuesta violenta. El jefe del Poder Judicial declaró que el castigo para los participantes sería “decisivo, máximo y sin ninguna indulgencia legal”.
La Casa Blanca no respondió de inmediato a los comentarios del líder iraní; el presidente estadounidense ha advertido en ocasiones sobre acciones si se producen muertes de manifestantes, una amenaza que, según observadores, cobró mayor relevancia tras declaraciones sobre posibles medidas contra gobiernos extranjeros. Esa retórica ha tensado aún más la situación diplomática en medio de las protestas.
Fuentes activistas y videos breves difundidos antes del corte de comunicaciones mostraron manifestantes coreando consignas y encendiendo hogueras en varias zonas de Teherán, con escombros en las calles. Los informes señalan que el acceso a internet y las llamadas telefónicas internacionales fueron interrumpidos, lo que dificulta la verificación independiente de los hechos.
La prensa estatal atribuyó los incendios y actos violentos a “agentes terroristas” vinculados a Estados Unidos e Israel y afirmó que hubo víctimas, sin detallar cifras. También reportó la quema de vehículos y daños en infraestructura pública, según la información oficial difundida en la televisión.
El alcance real de las movilizaciones es difícil de determinar debido al bloqueo de las comunicaciones, pero los analistas coinciden en que se trata de una escalada de protestas motivadas por la fragilidad de la economía iraní. Las protestas comenzaron a fines de diciembre y, según observadores, se han intensificado en las últimas jornadas.
Reza Pahlavi, opositor en el exilio, convocó a nuevas manifestaciones para las 20:00 y su llamado fue señalado por algunos expertos como un factor que impulsó la movilización. En varias concentraciones se escucharon consignas en apoyo al sha, lo que algunos interpretan como nostalgia por el periodo anterior a la Revolución de 1979, aunque no está claro si ello implica un respaldo directo a Pahlavi.
Las organizaciones de derechos humanos con base en Estados Unidos reportaron al menos 42 muertos y más de 2.270 detenidos vinculados a la violencia en torno a las protestas. Analistas advierten que el bloqueo de internet complica la documentación de violaciones y puede haber facilitado acciones letales por parte de las fuerzas de seguridad.



