La visita del ministro iraní a Estambul y su oferta de negociar con Estados Unidos sobre el programa nuclear tiene repercusiones directas para la seguridad y la diplomacia regionales, según autoridades y analistas en la zona.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que Irán está dispuesto a participar en un proceso diplomático significativo para resolver el conflicto nuclear, pese a la falta de buena voluntad que atribuye a Washington en el pasado.
Araghchi rechazó medidas impuestas desde el exterior y exigió que cualquier negociación atienda plenamente los intereses y preocupaciones legales de Irán, expresadas en una rueda de prensa en Estambul.
Al mismo tiempo criticó lo que calificó de contradicciones en la posición estadounidense y afirmó que un ataque militar “no es una opción”, tras los bombardeos previos en los que, dijo, no se alcanzaron los objetivos planteados por Estados Unidos e Israel.
El ministro advirtió además que una negociación no puede comenzar con amenazas y reafirmó la disposición de Irán a dialogar si se garantiza un proceso justo y razonable, durante una comparecencia junto a su homólogo turco, Hakan Fidan.
Araghchi subrayó que los misiles y los sistemas de defensa iraníes no serán objeto de negociación, y afirmó que Irán protegerá y, si es necesario, incrementará su capacidad militar, postura que ha generado reacciones en medios y círculos políticos internacionales.
La visita se produce en un contexto de mayor despliegue militar estadounidense en la región, que la Casa Blanca ha presentado como una advertencia sobre la necesidad de que Teherán participe en negociaciones.
Las dudas sobre el carácter exclusivamente pacífico del programa nuclear iraní se mantienen desde hace décadas y un acuerdo internacional previo, por el que Irán aceptó limitar sus actividades nucleares, terminó tras la retirada de la administración estadounidense que salió del pacto y la reimposición de sanciones.
Los intentos más recientes de relanzar las conversaciones fracasaron y dieron paso a episodios de hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, incluidos bombardeos contra instalaciones que aumentaron las tensiones en la región.


