La escalada entre Irán y Estados Unidos tiene implicaciones locales por su efecto en la seguridad de las rutas marítimas y la estabilidad regional, con posibles repercusiones para el comercio y la presencia militar en aguas cercanas.
Irán advirtió al presidente de Estados Unidos que no emprenda acciones contra su líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí, tras comentarios del mandatario sobre la necesidad de un nuevo liderazgo en el país. El portavoz militar Abolfazl Shekarchi advirtió que cualquier agresión contra Jameneí sería respondida con dureza.
Los comentarios iraníes siguieron a una entrevista en la que el presidente estadounidense calificó al líder iraní como “un hombre enfermo” y pidió un cambio en la conducción del país. Las declaraciones se dan en un contexto de elevada tensión bilateral.
Esa tensión aumentó después de la violenta represión de protestas que comenzaron a finales del año pasado; la Casa Blanca ha trazado líneas rojas contra el asesinato de manifestantes pacíficos y las ejecuciones masivas. Las autoridades iraníes han respondido con fuertes medidas de seguridad.
Un portaaviones estadounidense, acompañado por destructores, pasó recientemente por el estrecho de Malaca y navegó hacia el oeste en dirección al océano Índico, según datos de seguimiento y declaraciones de un oficial naval. Aunque no se ha confirmado oficialmente que su destino sea Medio Oriente, su rumbo lo sitúa a pocos días de la región.
No sería la primera vez que un grupo de ataque desplegado en el Pacífico se traslada a Medio Oriente para responder a la inestabilidad regional; en años recientes varios portaaviones han realizado movimientos similares.
Una agencia de activistas con sede en Estados Unidos informó que al menos 4.519 personas han muerto en las protestas, una cifra que no ha sido verificada de manera independiente. Ese número, de confirmarse, superaría las víctimas de otras olas de disturbios en décadas y recuerda las turbulencias que rodearon la revolución de 1979.
Aunque las protestas no se han registrado de manera sostenida en los últimos días, hay temor de que el número de muertos y detenidos aumente a medida que emerge información de Irán, donde el gobierno mantiene un cierre de internet desde principios de enero. El líder iraní reconoció públicamente que “varios miles” de personas perdieron la vida y responsabilizó a Estados Unidos por la situación.
La misma agencia de activistas reportó más de 26.300 detenciones, y las autoridades han planteado la posibilidad de juicios y castigos severos para los implicados. El jefe de la policía nacional afirmó que quienes se entreguen recibirán un trato más indulgente que quienes no lo hagan y les dio un plazo de tres días para hacerlo.



