En Irán, las autoridades forenses informan que más de tres mil personas han muerto a causa de la ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel, lo que supone una grave repercusión local por el elevado número de víctimas y la afectación de infraestructuras civiles y militares.
El jefe de la Organización de Medicina Forense, Abás Masjedi Arani, declaró que “hemos perdido a más de tres mil personas” y explicó que alrededor del 40% de los fallecidos no pudieron ser identificados inicialmente, por lo que continúan los trabajos para reconocer los cadáveres.
La última cifra oficial publicada situó el balance en mil 230 muertos, aunque las autoridades no habían actualizado los datos con regularidad durante el mes anterior al nuevo recuento.
La ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, ofrece un cálculo distinto, que eleva el número de fallecidos a 3.636, de los cuales 1.701 serían civiles.
Entre los muertos, según las fuentes oficiales y opositoras citadas, figuran numerosos altos cargos, incluidos el líder supremo Alí Jamenei, Alí Lariyani —entonces secretario del Consejo de Seguridad Nacional— y el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, el general Mohammad Pakpur.
Recientemente, Irán y Estados Unidos acordaron una tregua temporal que abre la puerta a negociaciones para poner fin a la ofensiva.
En el transcurso del conflicto, Estados Unidos e Israel bombardearon diariamente instalaciones militares, nucleares y energéticas, así como lugares civiles como hospitales y universidades en Teherán; Irán respondió con ataques contra intereses estadounidenses en la región, acciones en países vecinos y el cierre del estrecho de Ormuz, medidas que han tenido repercusiones en la economía global.


