En Tel Aviv, la Policía arrestó a 13 manifestantes durante la dispersión de una protesta en la Plaza Habima que reunió a cientos de personas en oposición al conflicto con Irán, un hecho que afectó directamente la vida pública de la ciudad. La actuación policial buscó controlar la concentración en un punto céntrico de la capital económica israelí.
La fuerza indicó que un agente ordenó la dispersión y que quienes no acataron las instrucciones provocaron enfrentamientos durante los cuales se realizaron las detenciones. El comunicado policial calificó la manifestación de «ilegal» por no ajustarse a las directivas que limitan el número de asistentes bajo el estado de emergencia vigente.
Medios locales informaron además de al menos cinco detenidos en una protesta paralela en Haifa, en la costa norte, donde también hubo convocatoria de ciudadanos contrarios a la escalada regional. Los organizadores sostienen que buscaron ubicaciones con refugios públicos cercanos ante la posibilidad de ataques con misiles.
Una de las entidades convocantes, la ONG Standing Together, denunció que activistas de derechas y la policía recibieron instrucciones para realizar arrestos y silenciar la disidencia. Los promotores del movimiento afirmaron que la represión responde al temor gubernamental a la expansión de las protestas, que este fin de semana habrían reunido a miles de personas en más de treinta lugares del país.
Los convocantes aseguraron que no se rendirán y que la protesta contra la guerra y el gobierno seguirá creciendo, pese a que estas manifestaciones siguen siendo minoritarias frente al apoyo mayoritario a las operaciones militares. Los incidentes se producen aproximadamente un mes después de ataques aéreos atribuidos a Israel y Estados Unidos contra objetivos en Irán; las autoridades reportan más de un millar de muertos en Irán y en Líbano, entre ellos cientos de niños.


