La revisión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá y la incertidumbre arancelaria proyectan para México un panorama económico retador que tendrá impacto directo en la actividad y el empleo a nivel nacional durante el próximo año. Analistas advierten que las decisiones externas serán un factor clave para la evolución económica doméstica.
José Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (Lacen), señaló señales de debilidad en la inversión y la producción industrial, así como una cautela sostenida en la confianza de empresas y consumidores. Aun cuando variables como la inflación, el tipo de cambio y las tasas de interés muestran condiciones relativamente favorables, añadió, el consumo y la actividad aún no reflejan un repunte claro.
Especialistas prevén que el primer semestre estará dominado por las expectativas en torno a la revisión del T-MEC, en un contexto donde la administración estadounidense podría emplear presiones arancelarias como herramienta de negociación. Entre las exigencias que podrían aparecer figuran controles migratorios, medidas contra el fentanilo y restricciones destinadas a limitar la presencia de China en mercados norteamericanos.
La presidenta de México ha puesto el contexto global como un factor determinante y ha manifestado optimismo respecto a la revisión del tratado, sosteniendo que la economía nacional puede transitar de manera favorable si el proceso de negociación avanza positivamente.
Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil en Monex, reconoció riesgos a la baja asociados a aranceles e incertidumbre del T-MEC, pero proyectó un escenario base menos adverso, con un mayor crecimiento del PIB apoyado por menores tasas de interés, el efecto económico del Mundial de Fútbol y posibles ganancias de participación de mercado frente a China.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, advirtió sobre un año con muchos retos, riesgo de estancamiento y la posibilidad de un repunte de la inflación. Señaló además que el efecto positivo del Mundial y la apreciación del peso podrían generar una sensación engañosa de mejora, que oculte problemas estructurales de la economía.
Analistas de Banorte coincidieron en que el entorno externo anticipa un escenario retador y que la política arancelaria estadounidense podría mantenerse como instrumento de negociación; subrayaron que la integración comercial con Estados Unidos sigue siendo un diferenciador que puede conservar ventajas por la reconfiguración de cadenas productivas y la cercanía logística.
Para Enrique Covarrubias, director de Análisis de Actinver, la revisión del T-MEC será el evento más relevante en el horizonte próximo y podría derivar en una renovación profunda del acuerdo o en un proceso de renegociación si alguna de las partes opta por no prorrogar su vigencia. En conjunto, los analistas consultados concluyen que la combinación de tensiones externas y una actividad interna moderada marcará la trayectoria económica del país, con la negociación del tratado y las políticas públicas como factores determinantes.


