Montserrat Fuentes trabaja en la misma esquina de la Ciudad de México desde hace 20 años. Las noches de viernes, cuando antes había muchos clientes, ahora están más vacías, según ella.
La Calzada de Tlalpan, una arteria donde laboran alrededor de 2,500 trabajadoras sexuales, está rodeada por obras vinculadas a los preparativos del Mundial de futbol 2026.
Fuentes, de 42 años, y otras trabajadoras dicen que sus ingresos se han reducido por los proyectos de limpieza y obra pública. Vendedores ambulantes también reportan desplazamientos.
La Federación Mexicana de Futbol estima que el Mundial generará un impulso económico de 3,000 millones de dólares en México por la llegada de visitantes.
Más de la mitad de la población activa en México trabaja en la economía informal, según datos citados en el reportaje.
El gobierno de la Ciudad de México informó que toma medidas para compensar el impacto en trabajadoras sexuales y vendedores y que ha sostenido conversaciones con los trabajadores.
En los últimos meses se han renovado el Estadio Azteca, el transporte público y se han realizado obras en barrios cercanos al estadio.
Trabajadoras de la Calzada de Tlalpan dicen que la ciclovía, cuya construcción empezó a finales de 2025, y el cierre nocturno de estaciones de metro por obras han reducido sus ingresos a más de la mitad, según sus testimonios.
La organización Brigada Callejera, a través de su presidenta Elvira Madrid Romero, dijo que la coalición de trabajadoras ha negociado con autoridades, que prometieron pagos mensuales y reparto de alimentos.
En la Ciudad de México se estima que el trabajo sexual es un ingreso para alrededor de 15,000 personas, incluidas mujeres transgénero.
En septiembre, la alcaldesa Clara Brugada anunció 58 puntos a lo largo de la calzada donde las trabajadoras podrían reunirse con clientes. Brugada declaró: “Queremos un Mundial con juego limpio y sociedad justa”.
La coalición de trabajadoras afirma que no han visto esos puntos ni han recibido la ayuda prometida, según su representante.
Montserrat Fuentes buscó un segundo empleo vendiendo comida por las mañanas para pagar la renta, según su testimonio.
Vendedores que laboran en túneles bajo la avenida —como Esperanza Toribio Rojas, de 68 años— dicen que han sido informados por funcionarios de que deben dejar espacio para un proyecto municipal anunciado en noviembre.
La oficina de la alcaldesa describió la iniciativa “Pasos de la utopía” como un plan para “preparar la zona” y convertir pasos subterráneos en espacios con más de 300 actividades culturales, deportivas, educativas, de salud y bienestar.
El líder de los comerciantes locales, Jaír Torruco, dijo que entre 100 y 200 vendedores fueron expulsados y que unos 250 rechazaron la oferta del gobierno por considerarla insuficiente.
El gobierno de la Ciudad de México afirmó que ha brindado apoyo a quienes ha desplazado y que los vendedores podrán regresar a sus puestos posteriormente.
Vendedores que aceptaron espacios temporales informaron que debieron pagar renta y que han tenido dificultades económicas, según testimonios recogidos.


