Las declaraciones del presidente de Estados Unidos sobre la necesidad de «hacer algo» contra el narcotráfico tienen repercusiones directas para México, al responsabilizar a los cárteles de ejercer influencia en el país y cuestionar la capacidad del gobierno mexicano para enfrentarlos.
En una entrevista telefónica con una cadena estadounidense, el mandatario afirmó que, tras una operación contra Venezuela que, según él, concluyó con la captura de Nicolás Maduro, es necesario actuar contra las redes de narcotráfico que, sostuvo, abastecen de drogas a Estados Unidos.
El presidente precisó que esa acción no fue un mensaje dirigido a la presidenta mexicana, a quien calificó como «amiga» y «una buena mujer», y añadió que «los cárteles gobiernan México; ella no gobierna».
Afirmó además que ha ofrecido en varias ocasiones a la mandataria la posibilidad de que las fuerzas armadas estadounidenses intervengan para combatir a los cárteles, y aseguró que ella le ha pedido que no lo haga.
El presidente aseguró que cientos de miles de personas mueren en Estados Unidos por el consumo de drogas que, según él, entran mayoritariamente por la frontera sur, y reiteró que «habrá que hacer algo con México».
En meses anteriores calificó a los principales cárteles mexicanos como grupos terroristas extranjeros y anunció medidas comerciales en represalia por el tráfico de fentanilo.
El Gobierno mexicano ha ofrecido cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad y migración irregular, al tiempo que ha subrayado que la soberanía territorial de México es intocable.
Las declaraciones intensifican un debate bilateral sobre métodos y límites en la lucha contra el narcotráfico y podrían influir en las conversaciones sobre seguridad y comercio entre ambos países.


