La posible interrupción del paso por el estrecho de Ormuz y la petición de ayuda internacional han sido señaladas como factores que podrían repercutir en el suministro y el precio del petróleo, con impacto en la economía local y regional.
El presidente de Estados Unidos advirtió que la OTAN afronta «un futuro muy malo» si los países aliados no colaboran para permitir el paso de buques por el estrecho, que según la Casa Blanca fue cerrado por Irán en respuesta a ataques estadounidenses.
En una entrevista, el mandatario dijo que los países beneficiarios de ese paso deben contribuir a evitar incidentes y pidió el envío de buques de guerra para mantenerlo «abierto y seguro».
Nombró a varias potencias, entre ellas China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido, como países afectados por la restricción y potenciales colaboradores para garantizar la libre navegación.
El estrecho de Ormuz es un paso estratégico por el que, según cifras internacionales, circula alrededor del 20% del petróleo mundial, dato que el gobierno estadounidense citó al justificar su solicitud de apoyo.
Tras una respuesta aliada considerada hasta ahora tibia, el presidente recordó la ayuda ofrecida a Ucrania y cuestionó si los aliados corresponderán en esta ocasión.
Asimismo, señaló que su próxima visita a China podría retrasarse y apeló a Pekín para que contribuya a desbloquear el paso, afirmando que China depende en alto grado del petróleo que transita por esa vía.
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