El presidente de Estados Unidos ha firmado una orden ejecutiva que clasifica al fentanilo como un «arma de destrucción masiva». Esta declaración refleja la gravedad de la crisis del fentanilo, que ha afectado profundamente a la población estadounidense en los últimos años.
Durante un acto en la Casa Blanca, el presidente enfatizó la urgencia de abordar la situación, afirmando que el fentanilo ha causado la muerte de entre 200,000 y 300,000 personas anualmente. Según informes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, entre 2021 y 2023, más de 250,000 personas perdieron la vida debido a sobredosis relacionadas con opioides sintéticos, principalmente el fentanilo.
La firma de la orden se realizó en el marco de un evento para honrar a las fuerzas armadas que defienden la frontera con México. El presidente también acusó a adversarios estadounidenses de participar en el tráfico de fentanilo, sugiriendo que hay intenciones de causar daño a los ciudadanos estadounidenses.
El mandatario destacó que durante su administración se ha registrado una reducción del 50 % en el tráfico de fentanilo en la frontera. Afirmó que China está colaborando con Estados Unidos para mitigar el envío de esta droga, aunque reconoció que aún queda trabajo por hacer en este ámbito.


