La posible escalada entre Estados Unidos e Irán podría afectar el comercio marítimo y el suministro energético en la región, con repercusiones en la economía y la seguridad locales debido al impacto en el tránsito por el estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no descartó el despliegue de tropas terrestres en Irán si no se alcanza un acuerdo que permita reabrir ese paso estratégico, según declaró en una entrevista.
Al ser preguntado sobre si descartaba el envío de fuerzas terrestres, respondió «No» y volvió a presionar a Teherán para que acepte un pacto antes del plazo que fijó, advirtiendo que, de lo contrario, atacaría la infraestructura del país.
El mandatario ha ampliado su ultimátum para exigir la apertura del paso a los buques y ha señalado que entre los objetivos podrían figurar centrales eléctricas y puentes, sin que ningún objetivo de infraestructura quedara excluido de la estrategia en caso de no lograrse un acuerdo.
La misión de Irán ante la ONU pidió al organismo que actúe y acusó a la Casa Blanca de amenazar abiertamente con destruir infraestructuras esenciales para la supervivencia de la población civil, según publicó en la red social X.


