La actividad física podría retrasar la aparición del Alzheimer hasta siete años, revela estudio
México. Un reciente estudio ha evidenciado que la actividad física regular puede demorar hasta siete años la aparición de síntomas de la enfermedad de Alzheimer en individuos en riesgo de padecerla. Esta investigación, publicada en la revista Nature Medicine, analiza los efectos de la actividad física en personas con alzhéimer preclínico, quienes, aunque no presentan síntomas, presentan una notable acumulación de las proteínas Tau y Beta-amiloide en el cerebro.
Un equipo multidisciplinario de científicos de Australia, Canadá y Estados Unidos llevó a cabo un seguimiento de casi 300 participantes durante un período de 14 años, todos con un rango de edad entre 50 y 90 años. Los sujetos del estudio, que no mostraban deterioro cognitivo al inicio, fueron monitorizados para evaluar cómo la actividad física influye en el desarrollo de la enfermedad.
Los hallazgos indican que los adultos mayores que caminan menos de 3,000 pasos diarios y tienen niveles elevados de Beta-amiloide experimentan un deterioro cognitivo más rápido. En contraste, aquellos que caminan entre 3,000 y 5,000 pasos muestran un retraso promedio de tres años en el desgaste cognitivo, mientras que quienes caminan entre 5,000 y 7,500 pasos logran retrasarlo hasta siete años.
El estudio sugiere que incrementar la cantidad de pasos, incluso de forma moderada, podría ser una estrategia efectiva para frenar la progresión del Alzheimer en los individuos con alto riesgo. Los investigadores utilizaron métodos de imagen no invasivos, como la Tomografía por Emisión de Positrones, para medir la actividad metabólica del cerebro y la acumulación de proteínas, complementando esto con la monitorización de pasos a través de podómetros.
Los resultados reflejan una clara relación entre una mayor actividad física y una reducción en las tasas de deterioro cognitivo, además de una acumulación más lenta de proteínas Tau. Los autores del estudio subrayan la importancia de fomentar un estilo de vida activo para proteger la salud cerebral.
Con miras hacia el futuro, se prevé que los investigadores profundicen en los aspectos específicos del ejercicio que podrían ser más relevantes para retrasar el Alzheimer, así como en los mecanismos biológicos que explican esta influencia. Este estudio abre la puerta a la posibilidad de diseñar ensayos clínicos orientados a evaluar intervenciones basadas en el ejercicio como una forma de ralentizar el deterioro cognitivo en la vejez, especialmente en aquellos con mayor predisposición a la enfermedad de Alzheimer.


