Investigadores del Hospital Kitano en Osaka y de la Universidad de Kioto han iniciado ensayos clínicos en humanos con un fármaco experimental diseñado para regenerar dientes perdidos. Este avance tiene como objetivo ofrecer una alternativa a los métodos tradicionales como dentaduras postizas e implantes, con la esperanza de que esté disponible para su uso general antes de 2030.
El equipo de investigación, liderado por el jefe del departamento de odontología y cirugía oral, ha estado estudiando los genes implicados en el crecimiento dental durante varios años. En un estudio previo, se demostró que al bloquear la proteína USAG-1, se podía fomentar el crecimiento de nuevos dientes en modelos animales.
Con resultados positivos en pruebas en ratones, los científicos han decidido avanzar a la fase de pruebas en humanos. Se ha destacado que, si el tratamiento demuestra ser eficaz, podría permitir a las personas recuperar dientes perdidos por envejecimiento, accidentes o enfermedades genéticas sin necesidad de recurrir a prótesis dentales.
Según los investigadores, al inhibir la proteína USAG-1, el organismo puede «recordar» su capacidad de generar nuevas piezas dentales. Esto se debe a que los seres humanos conservan la capacidad de desarrollar una tercera dentición en forma de yemas que generalmente permanecen inactivas. Este proceso se activa, por ejemplo, en individuos con hiperdoncia.
Este desarrollo se suma a una serie de investigaciones en el área de la regeneración dental. En años anteriores, científicos lograron identificar células madre específicas capaces de regenerar tejido pulpar dental y exploraron la posibilidad de reconstruir vasos sanguíneos y nervios mediante la implantación de estas células en dientes dañados.
En el estudio actual, se está evaluando la seguridad y efectividad del fármaco en 30 hombres de entre 30 y 64 años que han perdido al menos un diente. A cada participante se le administra el medicamento de forma intravenosa, y el seguimiento se extenderá por 11 meses. Los ensayos previos en animales no han reportado efectos secundarios, lo que genera optimismo entre los investigadores.
Si los resultados son positivos, el siguiente paso podría ser la aplicación de esta terapia en niños con condiciones congénitas que afectan el desarrollo dental. El equipo espera que este revolucionario tratamiento esté disponible en el mercado antes de 2030, convirtiéndose en la primera medicina capaz de regenerar dientes humanos de manera efectiva.
Hasta el momento, las opciones más avanzadas para reemplazar dientes perdidos han sido los implantes y las prótesis, ambos procedimientos que, aunque funcionales, implican cirugía y mantenimiento y no se integran de forma biológica con el cuerpo. La posibilidad de regenerar un diente natural abre nuevas oportunidades en el campo de la medicina regenerativa.


