Al mencionar el apellido «Messi», la mayoría de las personas evoca al célebre futbolista argentino. Sin embargo, un noble del Antiguo Egipto, que vivió hace más de 4,000 años, también compartió este nombre. Recientemente, se descubrió una escultura que no solo atestigua su existencia, sino que reconoce un giro significativo en nuestra comprensión del arte de esa época.
La escultura, encontrada en la necrópolis de Saqqara, mide algo más de 103 centímetros de altura y, aunque carece de inscripciones, se estima que pertenece a la quinta dinastía, en torno al 2465-2323 a.C., un periodo en el que aún se construían pirámides. El hallazgo fue documentado en un estudio publicado en una revista dedicada a la arqueología egipcia.
### Una obra de arte innovadora
Este objeto artístico, tallado en piedra caliza, presenta a un hombre erguido con el pie izquierdo marcado como símbolo de juventud y vitalidad. A sus pies se encuentra una mujer arrodillada que viste ropas sencillas y abraza la pierna derecha del hombre, indicando una relación jerárquica entre ambos.
No obstante, el aspecto más intrigante de la estatua es la representación de una niña, presumiblemente hija del noble. Esta figura se halla en bajorrelieve, sosteniendo la pierna de su padre con una mano y un ganso en la otra. Este detalle es inusual, ya que, comúnmente, los niños eran representados de manera más abstracta. Este enfoque destaca la creatividad del escultor y podría simbolizar una conexión familiar que sugiere un reencuentro en la otra vida.
### Contexto del descubrimiento
El arqueólogo responsable del hallazgo reveló que la escultura fue encontrada oculta bajo la arena en Saqqara. Adyacente, había una puerta falsa con el nombre «Messi», una característica común en los recintos funerarios de la época, ya que se creía que el espíritu del difunto podía interactuar a través de estas puertas.
Inicialmente, careciendo de un contexto arqueológico claro, se pensó que la estatua pudo haber sido desechada por antiguos saqueadores. La datación se realizó comparando esta escultura con otra figura del mismo período, conservada en un museo neoyorquino, lo que sugiere una posible conexión entre ambas en términos de estilo y elaboración.
Este descubrimiento resuena no solo en el ámbito arqueológico, sino que también ofrece un nuevo enfoque sobre el arte y la cultura del antiguo Egipto, abriendo nuevas perspectivas sobre su rica historia.


