La reunión anunciada por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, fue valorada por Dinamarca y Groenlandia como una oportunidad para rebajar la tensión diplomática que ha provocado el interés estadounidense en este territorio autónomo danés, con implicaciones directas para las autoridades locales y el Gobierno de Copenhague.
El encuentro tendrá la participación del jefe del Ejecutivo danés y de la consejera groenlandesa para Asuntos Exteriores, y se plantea como un foro para dialogar directamente entre las partes en lugar de atender a la discusión a través de los medios.
La Casa Blanca ha señalado que la diplomacia es la primera opción de la administración estadounidense, aunque no descartó otros escenarios que han sido objeto de especulación pública. Esa ambigüedad elevó las preocupaciones de representantes groenlandeses y europeos.
Desde Dinamarca, el ministro de Defensa subrayó que el diálogo solicitado por ambos gobiernos es necesario para desescalar la situación y permitir un intercambio directo entre las autoridades implicadas. En Groenlandia, diputadas y líderes políticos pidieron claridad sobre los intereses de Estados Unidos y llamaron a presentar una postura común.
Una de las diputadas groenlandesas afirmó que la cita brinda esperanza para reducir la presión exterior y reiteró que Groenlandia «no está en venta», mientras otra pidió que el Gobierno autonómico consiga aclaraciones sobre las intenciones estadounidenses. El partido Naleraq, en la oposición, ha abogado por un diálogo directo con Washington y criticado la gestión de Copenhague y Nuuk.
La consejera groenlandesa para Asuntos Exteriores respondió que, mientras la isla no sea un Estado independiente, deben respetarse los principios del Estatuto de Autonomía y los acuerdos que vinculan a Groenlandia con el Reino de Dinamarca.
Fuera de la región, responsables europeos expresaron su inquietud: la jefa de la diplomacia de la Unión Europea señaló que las declaraciones sobre Groenlandia no ayudan a la estabilidad y recordó la importancia de adherirse a la ley internacional para proteger a los países pequeños.
El presidente francés advirtió sobre un deterioro en el respeto a las normas internacionales y advirtió del riesgo de una dinámica entre grandes potencias que obstaculice el multilateralismo, al tiempo que un responsable húngaro consideró que la cuestión debería abordarse en el marco de la OTAN y no de la Unión Europea.
La reunión prevista se plantea, en ese contexto, como una vía para aclarar intenciones, reducir la tensión y buscar un enfoque que contemple tanto los intereses estratégicos como la soberanía y el estatuto de Groenlandia dentro del Reino de Dinamarca.


