La crisis en el Medio Oriente afecta la evacuación y la seguridad de más de mil quinientos ciudadanos estadounidenses en la región, y complica la conectividad aérea que impacta a viajeros y residentes con vínculos locales. Las restricciones en los espacios aéreos y el cierre de aeropuertos han dificultado los planes de salida de quienes buscan abandonar la zona.
Entre mil 500 y mil 600 estadounidenses han solicitado asistencia para ser evacuados, según fuentes gubernamentales, que señalan que la prestación de ayuda “tomará un poco de tiempo” por las limitaciones impuestas sobre vuelos. Las autoridades explican que, aunque pueden disponer aviones para operaciones, no siempre cuentan con los permisos necesarios para aterrizar en los países afectados.
El secretario de Estado explicó que, cuando un país cierra su aeropuerto o este ha sido atacado, los aviones preparados no pueden aterrizar por falta de autorización. Esa situación ha generado dudas sobre la ejecución y la logística de las evacuaciones en curso.
Estados Unidos emitió una alerta para catorce países de la región —entre ellos Israel, Jordania, Yemen, Líbano y Egipto— instando a sus ciudadanos a evacuar de inmediato mientras aún existan vuelos comerciales. La recomendación busca acelerar salidas ante el cierre progresivo de corredores aéreos.
La gestión de las evacuaciones ha recibido críticas públicas por la aparente falta de planificación, incluyendo reproches de figuras políticas que consideran insuficiente pedir a ciudadanos que abandonen la zona con recursos propios. En paralelo, el gobierno anunció el cierre de sus embajadas en Kuwait y Arabia Saudí en medio de una ola de ataques que se atribuyen a represalias por operaciones militares conjuntas.
Un senador señaló que las advertencias tardías, emitidas varios días después del inicio del conflicto y con el espacio aéreo ya restringido, evidencian carencias en la estrategia y en la preparación gubernamental. La falta de rutas seguras y permisos aumenta la complejidad de las evacuaciones y la exposición de quienes intentan salir.
Gran parte del espacio aéreo regional sigue cerrado, lo que ha provocado la suspensión de operaciones en aeropuertos clave y el estancamiento de miles de pasajeros. Informes de rastreo de vuelos indican que países como Irán, Israel, Irak, Qatar, Baréin, Kuwait y Siria mantienen cielos cerrados para vuelos civiles, mientras otros aplican restricciones parciales que dificultan los corredores de evacuación y el tránsito comercial.


