En la basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, el papa León XIV cerró el acto litúrgico señalando la responsabilidad de la ciudad y de sus instituciones ante los más vulnerables; autoridades municipales asistieron a la ceremonia.
El pontífice advirtió sobre planes que buscan «conquistar mercados, territorios y zonas de influencia» mediante estrategias armadas y discursos hipócritas, según dijo ante miles de fieles.
En su homilía reclamó un designio «sabio, benévolo y misericordioso» que sea un proyecto libre, liberador, pacífico y fiel, como alternativa a esas pretensiones.
La lectura de la Carta a los Gálatas inspiró su referencia a un designio divino que, aseguró, sustenta la historia humana y suscita esperanza.
Subrayó que Dios involucra a los pequeños en su proyecto de salvación y defendió la esperanza de las personas sencillas que buscan un mañana mejor.
Aludió asimismo al Año Santo iniciado por su antecesor, que él mismo clausurará próximamente, y agradeció la labor de quienes han coordinado la llegada de millones de peregrinos a Roma.
Pidió que la Ciudad Eterna esté a la altura de sus habitantes más vulnerables —niños, ancianos solos, familias en apuros y quienes llegan de lejos buscando una vida digna— y agradeció el trabajo de quienes han colaborado en la organización del jubileo.
Los ritos del período navideño continuarán con la misa en la basílica por la Solemnidad de María Santísima, celebración que coincide con la Jornada Mundial por la Paz.


