Rolando Daza
Apunte:
Las recapitulaciones sobre el año tienden a ser sobre calamidades en el mundo, son más que un reflejo de lo que vivimos. Tal vez consideremos que, quizá, hay demasiados narcisistas a nuestro alrededor, teniendo la necesidad de conocer más detrás de ellos para procurar comprender por qué se conducen como lo hacen.
Qué señalarles, sí el año inició con la emisión de decretos, uno tras de otro, por parte del presidente de Estados Unidos, mediante los cuales desafiaba al mundo. Trump ha sido el gran protagonista, mucho más que el Papa León XIV, quien fue elegido por un cónclave rodeado de una gran publicidad tras la muerte del Papa Francisco en el mes de abril.
En ese mes, Donald Trump estaba en explosión arancelaria, estrictas medidas migratorias y de deportaciones, demoliendo programas de diversidad y equidad, con la aplicación de medidas para la reducción de empleados federales, reteniendo fondos, vigilando las protestas en las Universidades para contener a estudiantes peligrosos.
Más tarde llegó Venezuela, con el “bloqueo total” de petroleros que entran o salen del país como parte de su operación para presionar al gobierno de Maduro y cortar sus ingresos principales.
2025 fue el año de la muerte del uruguayo Pepe Mujica, el icono internacional de la izquierda. Por desgracia los grandes dramas del año continúan, siendo las guerras y las muertes. Lo son las que enfrentan a Rusia y Ucrania, la de Israel y Palestina. Desde la tregua del pasado 10 de octubre y hasta la fecha han muerto más de 400 palestinos. Un número más que añadir a los más de 70,000 que habían fallecido desde el 2023.
Ante este panorama, el presidente de Estados Unidos parece desear que la posteridad se acuerde de él con tanta admiración como la que él despliega ante ese idílico pasado de la Humanidad que fue mejor, más radiante, más exitoso, más… Imperial.
Muchos investigadores analizan su insistencia de crear recuerdos de la antigua Roma, por apropiarse de un periodo histórico que, aunque muy avanzado, tenía sus márgenes. Lo atrayente es que la antigua Roma nunca se acaba. Los romanos nos demuestran que tener una relación cercana con las mascotas, protestar contra los turistas o prevenir incendios no es algo que hayamos puesto de moda en este siglo. Ni en el pasado.
Despedimos el 2025 con dos episodios que concentran el año. El robo del Louvre, tan cinematográfico como inquietante, nos recordó la fragilidad de los símbolos culturales incluso en los museos de prestigio mundial. Y el segundo episodio, los enfrentamientos entre Venezuela y Estados Unidos bajo la presión directa de Trump devolvieron a la actualidad una política internacional basada en la fuerza, el bloqueo y la amenaza.


