La comparecencia ante el tribunal federal del sur de Nueva York, en Manhattan, del jefe del Ejecutivo de Venezuela y de su esposa tuvo repercusiones directas en la seguridad y el tráfico en las inmediaciones del edificio judicial, lo que movilizó recursos policiales locales.
Ambos fueron trasladados desde una prisión federal en Brooklyn hasta un área periférica de la ciudad y desde allí transportados en helicóptero hasta un helipuerto cercano al tribunal, según imágenes difundidas por medios locales.
A su llegada, fueron conducidos en un convoy de varios vehículos bajo fuerte escolta policial; durante el operativo se cortaron varias calles alrededor del edificio para garantizar la seguridad.
Fuentes oficiales indican que el presidente compareció custodiado por agentes de la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA) y que tuvo que recibir asistencia de los agentes para acceder a un vehículo blindado que lo llevó hasta la sede judicial.
La audiencia marca su primera presentación ante la justicia estadounidense tras la formulación de una acusación del Departamento de Justicia, que imputa cargos relacionados con narcotráfico, entre ellos conspiración por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y conspiraciones vinculadas con la posesión y el uso de ametralladoras y artefactos destructivos.
Por primera vez la acusación incluye a su esposa, a quien la Fiscalía señala por su presunta implicación en la coordinación de reuniones y la logística de la red, lo que, según los fiscales, ampliaría el alcance del caso y apuntaría a la existencia de una estructura organizada desde altos niveles del poder venezolano.
La causa está radicada en el Distrito Sur de Nueva York y está a cargo de un juez federal; tras la audiencia inicial el tribunal deberá decidir los próximos pasos del proceso, incluidas las condiciones de detención y el calendario judicial del caso.


