En Euskadi, Álava será la provincia donde mejor podrá seguirse el eclipse solar completo que afectará a España, con casi la totalidad de su territorio dentro de la franja de totalidad, lo que la sitúa como punto de especial interés local para la observación del fenómeno.
El eclipse cruzará la península Ibérica de oeste a este, afectando a ciudades como A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, Valencia y Palma, y será el primer eclipse total visible en España desde hace más de un siglo.
En Bizkaia la visibilidad variará según la ubicación: en el este será parcial y en el oeste se alcanzará la totalidad. En Gipuzkoa será necesario desplazarse hacia Arrasate para ver el eclipse en su plenitud, mientras que en San Sebastián el disco solar quedará cubierto en torno al 99,8 %, por debajo de la totalidad.
La principal diferencia entre un eclipse total y uno parcial es que en la totalidad el cielo se oscurece de manera apreciable y es posible ver la corona solar a simple vista, algo que no ocurre si la cobertura del Sol no llega a completarse.
La ventana de máxima totalidad tendrá lugar con el Sol ya bajo en el horizonte oeste-noroeste, por lo que un emplazamiento despejado hacia esa dirección será determinante para no perder el momento exacto en el que la Luna cubre totalmente el disco solar.
La duración máxima del eclipse se concentrará en el centro de Castilla y León, donde podría alcanzar alrededor de un minuto y cuarenta segundos; en Euskadi la totalidad será más breve, del orden de medio minuto. El recorrido del fenómeno arrancará en el Atlántico norte y tocará tierra principalmente en la península ibérica.
La previsión de nubosidad en algunas zonas del País Vasco y el hecho de que no todo el territorio quede bajo la franja de totalidad hacen probable que aficionados y turismo especializado opten por otros puntos de España con mejores condiciones; algunos hoteles vascos ya han lanzado paquetes para visitantes interesados en el fenómeno.
Se recuerda la necesidad de adoptar medidas de seguridad para la observación: nunca mirar directamente al Sol sin protección adecuada, ya que la concentración de luz en la retina puede causar daños irreversibles; solo durante la fase de totalidad, cuando el disco solar queda completamente cubierto, es posible observar la corona sin gafas especiales, y debe recuperarse la protección en cuanto el brillo vuelva a aparecer.


