Una revisión científica sobre primates no humanos ofrece información relevante para investigadores y conservacionistas locales, al identificar patrones de conducta sexual entre individuos del mismo sexo en varias especies. El hallazgo puede ayudar a comprender dinámicas sociales y de conservación en poblaciones cercanas.
El estudio analizó datos de 491 especies y encontró pruebas de comportamiento homosexual en 59 de ellas, con 23 casos descritos como muy repetitivos, lo que motivó un análisis más detallado de su prevalencia en distintos contextos. Los resultados vinculan ese comportamiento a factores sociales y ambientales.
Se observó una mayor frecuencia en especies que habitan entornos hostiles o secos con escasez de alimento y en áreas con alto riesgo de depredación, como ocurre en macacos de Berbería y monos vervet. También es más común en especies de menor tamaño, en aquellas con marcado dimorfismo sexual, en las de vida larga y en las que presentan sistemas sociales y jerarquías complejas.
En gorilas de montaña, por ejemplo, los machos son sensiblemente más grandes que las hembras; algunos chimpancés alcanzan edades avanzadas; y en babuinos de Guinea las interacciones sexuales varían según la edad y la fase reproductiva. Estas variaciones sugieren vínculos entre la historia de vida, la ecología y la estructura social.
Los investigadores concluyen que el comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo no es un rasgo simple ni directamente adaptativo, sino que surge de interacciones complejas dependientes del contexto y la escala entre factores externos e internos. Dado que los factores detectados son similares entre varias especies de primates, plantean que procesos análogos podrían haber influido en homínidos ancestrales, sin que esto implique afirmaciones sobre orientación, identidad o experiencia humana.
Trabajos anteriores ya habían propuesto que estas conductas pueden contribuir a gestionar relaciones y dinámicas de grupo, al facilitar alianzas y reducir tensiones en determinados contextos. La acumulación de evidencias refuerza la idea de que la conducta sexual entre individuos del mismo sexo en primates está asociada a ecología, historia de vida y organización social.




