El gobierno danés rechazó la versión difundida por la Casa Blanca sobre el contenido de una reunión bilateral y negó que se hubieran acordado conversaciones técnicas para la posible adquisición de Groenlandia, reiterando que ese extremo está «fuera de cuestión» y que viola las normas internacionales.
El ministro danés de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, dijo que lo acordado fue abrir un diálogo de alto nivel respetando las líneas rojas del Reino de Dinamarca, y describió la reunión como un intento de «estar de acuerdo en estar en desacuerdo» sobre la cuestión.
La Casa Blanca, a través de su portavoz, había señalado que en el encuentro entre Rasmussen y la representante groenlandesa, Vivian Motzfeldt, con el senador Marco Rubio y el vicepresidente J.D. Vance, se había consensuado mantener conversaciones técnicas sobre la isla.
Rasmussen afirmó que, si la agenda de futuros encuentros persigue avanzar en una adquisición, habrá pocas reuniones, y subrayó que Dinamarca y Groenlandia no desean la venta ni el traspaso del territorio.
El ministro señaló además que Estados Unidos debe participar en la respuesta a los retos de seguridad en el Ártico, pero rechazó que eso pase por la adquisición de Groenlandia, que consideró innecesaria y contraria a las reglas internacionales.
Dinamarca anunció un aumento inmediato de su presencia militar y de maniobras en Groenlandia para reducir inquietudes sobre la seguridad en la región ártica, y varios socios europeos de la OTAN —entre ellos Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia y Países Bajos— han confirmado el envío de tropas a la isla.
La portavoz de la Casa Blanca sostuvo que esos despliegues europeos no afectan al objetivo del presidente estadounidense sobre el control de Groenlandia, una afirmación que Dinamarca ha rechazado al subrayar la soberanía y la voluntad de Groenlandia.



