En el Congreso de la Unión, la intención de Morena de recortar recursos a los partidos y reducir el número de diputaciones plurinominales se enfrenta a la ausencia de respaldo de sus aliados PVEM y PT, un escenario que podría repercutir en la representación política y en la financiación de las campañas locales y federales.
La propuesta revive un conflicto previo en el que aliados de Morena se negaron a acompañar cambios similares, lo que generó críticas sobre una posible “morenización” del sistema de partidos y cuestionamientos sobre la concentración del poder legislativo.
Legisladores del PT y del PVEM han planteado que la eliminación o reducción de la representación proporcional podría derivar en una “tiranía de la mayoría” y en una competencia desigual entre partidos con recursos muy distintos.
Desde las bancadas críticas se advierte que recortar el financiamiento no resolvería problemas sociales como vivienda, salud o educación, y que la medida podría debilitar la pluralidad política al favorecer a la fuerza mayoritaria.
Representantes del PVEM han propuesto, en lugar de reducciones drásticas, una distribución igualitaria del presupuesto partidista para garantizar condiciones de competencia más parejas entre partidos grandes y pequeños.
En votos anteriores, algunos aliados registraron posiciones contrarias a las iniciativas de Morena, y partidos que luego perdieron su registro llegaron a aportar apoyos que hoy no existen, lo que modifica el mapa de acuerdos legislativos.
Dirigentes y legisladores han expresado posiciones encontradas sobre otras reformas vinculadas, como la retirada de fuero a legisladores y al presidente, catalogada por algunos como una iniciativa de la derecha y por otros como necesaria para la rendición de cuentas.
En las comparecencias y debates, se repiten demandas de mayor equidad en la contienda electoral: desde la propuesta de disminuir porcentajes del financiamiento hasta la de repartir los recursos de forma igualitaria entre todos los partidos registrados.
Las discusiones muestran a Morena aislado en ambas cámaras en cuanto a esta materia, lo que complica la aprobación de cambios estructurales sin el consenso de sus antiguos aliados, cuyas posiciones se mantienen firmes en defensa de la representación proporcional.



