En Morelia, la Santa Sede aceptó la renuncia por edad de Carlos Garfias Merlos como arzobispo de la Arquidiócesis de Morelia y el Arzobispo Coadjutor, José Armando Álvarez Cano, asumió el gobierno pastoral y administrativo de la arquidiócesis.
La aceptación de la renuncia se realizó conforme a las normas del derecho canónico y, en su condición de coadjutor con derecho de sucesión, Álvarez Cano pasó de inmediato a hacerse cargo de la sede.
La transición incluyó previamente actos de entrega y recepción en los ámbitos administrativo, económico y pastoral entre el arzobispo saliente y el entrante.
La Conferencia del Episcopado Mexicano y la Nunciatura Apostólica en el país difundieron comunicados para confirmar la aceptación de la renuncia y la sucesión al frente de la arquidiócesis.
José Armando Álvarez Cano es originario de Jiquilpan, Michoacán; realizó sus estudios en el Seminario de Zamora, vivió una experiencia misionera en Perú y cursó un posgrado en Teología Pastoral.
En su trayectoria ha ocupado responsabilidades diocesanas como vicario de pastoral, responsable de la comisión para el clero y párroco en diversas comunidades; fue designado obispo de la Prelatura de Huautla y posteriormente obispo de la diócesis de Tampico antes de ser nombrado coadjutor en Morelia.
El arzobispo saliente, Carlos Garfias Merlos, afirmó que se retira «muy en paz, con mucha satisfacción y muy agradecido con Dios» y consideró que la arquidiócesis está en un buen momento en lo pastoral y en el servicio social.
Garfias reconoció que siempre existen asuntos por avanzar y expresó su confianza en que su sucesor dará continuidad e impulsará lo pendiente en la labor pastoral y en la construcción de la paz.



