En Taipei, la ascensión en solitario del rascacielos Taipei 101 atrajo a cientos de espectadores al distrito financiero y alteró la actividad en sus inmediaciones, además de ser retransmitida a nivel internacional. El suceso puso el foco en la ciudad al tratarse de una empresa inédita para ese edificio.
El escalador estadounidense subió la torre sin cuerdas ni arneses, equipado solo con zapatos especiales, magnesio y una camiseta roja, y alcanzó la cima del edificio de 508 metros en poco más de 90 minutos. Se trata de la primera ascensión documentada del Taipei 101 en la modalidad conocida como free solo.
La intención original de realizar la subida un día antes se suspendió por mal tiempo, y la maniobra se reprogramó cuando mejoraron las condiciones. Aun así, la ausencia de lluvia no eliminó los riesgos inherentes a la operación.
El recorrido comenzó por la base del edificio, que incluye una losa inclinada de acero y vidrio de 113 metros y dos elementos metálicos de 4,3 metros denominados ruyi, que constituyeron el primer obstáculo. Esa fase inicial se completó en menos de veinte minutos.
A continuación afrontó el tramo más largo y exigente: las llamadas cajas de bambú, ocho módulos superpuestos entre aproximadamente los pisos 27 y 90, que sumaron 274 metros de escalada vertical. Durante esa etapa el público congregado siguió la progresión del escalador con atención.
La fase final, considerada la más peligrosa por los organizadores, incluyó desplomes en la torre superior y el avance por los anillos hasta la aguja, donde culminó en la pequeña esfera metálica sobre el vacío. En la cima se hizo una foto para registrar la coronación.
La organización tomó medidas de seguridad ante posibles incidentes, incluyendo un retraso de diez segundos en la retransmisión para poder interrumpirla en caso de caída, puntos de rescate preparados a lo largo del edificio y comunicación constante entre el escalador y su equipo. El propio protagonista señaló que el mayor reto fue mantener la calma y destacó la labor de su equipo.
La iniciativa reavivó la polémica en torno a la práctica del free solo, con críticas por la alta mortalidad asociada a esa disciplina y por los riesgos personales y familiares implicados. El escalador, conocido por ascensiones previas de alto perfil, vuelve a situarse en el centro del debate sobre límites y seguridad en la escalada urbana.




