La masiva protesta del Día Internacional del Trabajo en Ciudad de México marcó un preludio a las manifestaciones que planean llevar a cabo miles de maestros durante la inauguración del Mundial de Fútbol el 11 de junio. Estos educadores demandan una jubilación digna, aumento salarial y un sistema público de pensiones solidario.
Los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) iniciaron su movilización en el Ángel de la Independencia y anunciaron que su «Jornada de Lucha» coincidirá con el comienzo del evento deportivo, desarrollándose un paro nacional en el Zócalo, sede del FIFA Fan Festival.
Uno de los miembros de la CNTE expresó que el objetivo de esta jornada es encontrar una «coyuntura política» que les permita presionar al gobierno para obtener respuestas a sus demandas. Enfatizó que no buscan confrontar a los aficionados, sino hacer un llamado a la sociedad para que reconozca las «incongruencias del gobierno».
Otro integrante de la CNTE subrayó que la celebración del Mundial no debería ocurrir en un país que no atiende adecuadamente a sus trabajadores. Entre sus peticiones destacan la abrogación de la ley del ISSSTE de 2007 y un sistema de pensiones más justo.
La CNTE, uno de los sindicatos más influyentes del país, ha manifestado en diversas ocasiones su descontento respecto a las condiciones laborales y la falta de reformas en el modelo de evaluación docente. Aunque han mantenido diálogos con las autoridades, los maestros consideran que estas reuniones no han llevado a negociaciones concretas.
Las demandas principales de la CNTE incluyen la abrogación de la ley del ISSSTE, la derogación de la reforma educativa de 2019 y un aumento salarial del 100% al sueldo base. La movilización de los maestros continuará a nivel nacional el 15 de mayo por el Día del Maestro y anunciarán las fechas del paro nacional en el contexto del Mundial el 17 de mayo.
La protesta en la capital concluyó en el Palacio Nacional, donde varios sindicatos entregaron un pliego petitorio a las autoridades. La participación fue estimada en 4,500 personas, una cifra inferior a las manifestaciones de años anteriores, que superaban las 8,000.





