En el estado de Borno, en el noreste de Nigeria, al menos siete soldados murieron y catorce permanecen desaparecidos tras un ataque contra una patrulla militar en la zona de Damask, informaron fuentes militares. El hecho afecta directamente a la seguridad de la región, donde la presencia militar es habitual por la actividad yihadista.
El equipo patrullaba la zona cuando se encontró con combatientes y se desató un tiroteo, según explicó un alto mando del Ejército que habló bajo condición de anonimato. El mando atribuyó el ataque al grupo Boko Haram y aseguró que varios soldados se retiraron a un punto seguro.
Según esa versión, siete cadáveres fueron recuperados y los supervivientes regresaron al campamento, mientras que catorce militares, entre ellos el comandante del destacamento, siguen desaparecidos. La milicia local Fuerza de Tarea Conjunta Civil (CJTF) también confirmó el ataque.
El líder de la CJTF, Mohammed Goni, dio una cifra distinta: seis soldados muertos y trece capturados por los yihadistas, y dijo que varios soldados lograron escapar. Goni añadió que sus hombres colaboran con el Ejército para localizar a los atacantes que huyeron.
La región del noreste sufre ataques de Boko Haram desde hace años, una violencia que se intensificó tras la división del grupo y la aparición de su escisión conocida como ISWAP. Ambos movimientos buscan imponer un Estado de corte islámico en Nigeria.
Los enfrentamientos y atentados vinculados a Boko Haram y ISWAP han causado decenas de miles de muertos y millones de desplazados, afectando principalmente a Nigeria pero también a países vecinos como Camerún, Chad y Níger, según datos oficiales y de organismos internacionales.




