México podría asumir un papel de mediador en el conflicto entre Cuba y Estados Unidos, una posibilidad que tendría impacto directo en la actuación de su diplomacia y en la proyección internacional del país, según declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La mandataria no descartó esa opción, pero subrayó que la mediación depende de una decisión soberana e independiente de ambas naciones involucradas.
Recordó que México ha ofrecido históricamente su mesa para atender conflictos y que este caso no debe considerarse diferente ni personal.
Añadió que el gobierno ha manifestado, incluso en privado, su voluntad de entablar un diálogo, pero que cualquier avance requiere que las condiciones y el impulso provengan de Cuba y de Estados Unidos.
Sheinbaum enfatizó que la política exterior mexicana estará dispuesta a apoyar la soberanía de los pueblos y el diálogo como vía para la solución pacífica de conflictos.




