La condena de un ciudadano extranjero por operar un gran mercado de narcóticos en la ‘dark web’ tiene relevancia local por sus implicaciones en la lucha contra el comercio ilícito en línea y la seguridad pública de la región.
Un tribunal federal de Estados Unidos impuso una pena de 30 años de prisión a Rui-Siang Lin por su papel al frente de Incognito Market, tras su declaración de culpabilidad. La jueza federal Colleen McMahon fue la encargada de dictar la sentencia.
Lin fue encontrado culpable de conspiración para distribuir narcóticos, lavado de dinero y conspiración para vender medicamentos adulterados y mal etiquetados, en relación con su rol como fundador y operador de la plataforma. El mercado estuvo operativo durante varios años antes de su cierre.
Según la acusación, Lin actuaba bajo el alias «Pharaoh» y gestionó Incognito Market como un sitio que reproducía el funcionamiento de plataformas de comercio electrónico legítimas. La estructura permitió a compradores y vendedores operar con aparente anonimato.
La Fiscalía señala que la plataforma facilitó la venta de más de una tonelada de drogas, entre ellas cocaína, metanfetaminas, heroína, LSD, MDMA y ketamina, además de medicamentos supuestamente recetados. Parte de los comprimidos vendidos como oxicodona contenían fentanilo, sustancia vinculada a riesgos letales.
Uno de los envíos investigados se asocia con la muerte por sobredosis de un joven en Arkansas. Incognito Market llegó a registrar cientos de miles de cuentas de compradores, cerca de dos mil vendedores y más de seiscientas mil transacciones, según las autoridades.
El acusado cobraba una comisión aproximada del cinco por ciento por operación y acumuló varios millones de dólares en beneficios. Para ocultar identidades se habría utilizado un sistema similar a un banco interno en criptomonedas.
Al cerrarla, el operador se apropió de fondos depositados por usuarios y quiso extorsionar a clientes y vendedores con la amenaza de revelar historiales y direcciones de criptomonedas. Además de la pena de prisión, la sentencia incluye varios años de libertad supervisada y el decomiso de más de 105 millones de dólares.








