En Celaya, la preservación de la cocina tradicional se mantiene viva a través de cocineras como Dora Isela Castro, quien representa al municipio en eventos gastronómicos y conserva recetas transmitidas en su familia y comunidad. Su trabajo aporta a la identidad culinaria local y a la difusión de platillos originarios de la región.
Castro recuerda que se acercó a la cocina desde la infancia, ayudando en el molcajete y aprendiendo junto a su madre, tías y abuela. Ese aprendizaje temprano se convirtió en una práctica cotidiana que consolidó su oficio y conocimiento de recetas locales.
Con el tiempo, la cocina pasó de ser una tradición familiar a una fuente de sustento económico. La atención al público le permitió ampliar redes, acceder a oportunidades y participar en encuentros gastronómicos fuera del estado.
En uno de esos encuentros, compitió en Guadalajara y obtuvo el primer lugar para Guanajuato con un platillo de origen otomí. El reconocimiento destaca la presencia de saberes ancestrales en la oferta gastronómica regional.
El platillo ganador fue un caldo capón elaborado a base de jomjoles, cuya preparación evoca recuerdos de infancia para Castro. Aprendió la receta observando a su abuela y ha mantenido su esencia mientras la perfecciona.
Además del caldo, conserva otras preparaciones representativas de su municipio, como chiles rellenos de tomate hechos con chile negro o pasilla, servidos con queso ranchero, frijoles y un atole conocido localmente como jugo de maíz que acompaña buñuelos.
En la Feria Estatal de León presentó las gorditas de tierras negras, típicas de un barrio tradicional de Celaya. Estas gorditas se rellenan con queso, migajas o guisos y suelen acompañarse con bistec en salsa verde, chicharrón, tinga de pollo o champiñones a la mexicana.
Castro enfatiza el respeto por los ingredientes y la búsqueda de sabores auténticos que reflejan el trabajo cotidiano y la herencia familiar. Su práctica culinaria se vincula con la identidad comunitaria más allá de los productos por los que la ciudad es conocida.
La trayectoria de Dora Isela Castro ejemplifica la labor de mujeres que, mediante la cocina tradicional, preservan la memoria familiar, generan ingresos y comparten con la comunidad los sabores de Guanajuato.




