La oficina del dalái lama negó de forma inequívoca cualquier vínculo con Jeffrey Epstein, aclaración que adquiere relevancia para la comunidad tibetana y las organizaciones locales que representan al líder espiritual.
El comunicado oficial afirma que Su Santidad nunca ha conocido a Epstein ni ha autorizado encuentros o interacciones en su nombre.
Registros federales desclasificados en Estados Unidos mencionan al entorno administrativo del líder tibetano en más de 150 ocasiones.
Esos documentos recogen detalles logísticos y financieros vinculados a posibles visitas y alojamientos.
Entre los apuntes figuran partidas presupuestarias por un millón de dólares destinadas a renovar una vivienda para alojar al líder y una comitiva de quince personas durante dos semanas.
Los archivos también describen el uso de aeronaves privadas asociadas a la red de Epstein para traslados relacionados con el líder tibetano y referencias a visitas que el magnate afirmaba realizar.
Un correo electrónico atribuido a Epstein incluye la frase «Te dije hace casi un mes en la isla que el dalái lama vendría y quiero ir allí para verlo», lo que refleja un seguimiento personal de la supuesta visita.
Comunicaciones posteriores muestran intentos de atraer al premio Nobel de la Paz a encuentros privados, citando contactos académicos que, según esas notas, podrían «conseguir al dalái lama».
Una revisión de los archivos indica que más de 130 de las menciones corresponden a referencias genéricas, como artículos de prensa, enseñanzas budistas o listados de personalidades que el magnate recopilaba.
La oficina del dalái lama sostiene que esas referencias no constituyen prueba de relación personal y reitera la negación de cualquier vínculo.


