En México, Julio Scherer Ibarra afirma en su libro que Arturo Zaldívar y el entonces presidente alcanzaron un compromiso político previo a la elección del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, un hecho que, según el autor, condicionó la designación en el máximo tribunal.
En el capítulo dedicado a la Corte, Scherer relata que apoyaba la candidatura de Zaldívar y que existía una pugna con Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien contaba con el respaldo de la entonces secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.
Según la narración, el expresidente pidió a Scherer que se pusiera de acuerdo con la secretaria de Gobernación para consolidar el apoyo a Zaldívar, al ser éste el único con el que, dice, había un compromiso político.
Scherer describe una reunión en la casa de Sánchez Cordero en la que, afirma, conversaron y bebieron tequila; sin embargo, sostiene que la secretaria nunca confirmó su respaldo a Zaldívar ni cambió su posición.
El exconsejero atribuye el voto decisivo a favor de Zaldívar al exministro Eduardo Medina Mora y afirma además que Medina Mora habría sido presionado posteriormente por la Fiscalía General de la República para presentar su renuncia.
En el libro se sostiene que el expresidente confiaba de manera particular en Zaldívar y llegó a proponer la extensión de su mandato al frente de la Suprema Corte, postura que, según Scherer, influyó en la dinámica del poder judicial.
Scherer también relata que, tras su salida de la consejería jurídica y la llegada de Adán Augusto López como secretario de Gobernación, se perdió la interlocución con el Poder Judicial, lo que —a su juicio— hizo inevitable la reforma judicial que se impulsó posteriormente.
Las afirmaciones corresponden a la versión presentada por Scherer en su libro y se exponen como parte de su reconstrucción del proceso interno de elección y de las relaciones entre el Ejecutivo y el Poder Judicial.








