La advertencia de Irán de que las «consecuencias de cualquier ataque» contra el país no se limitarían a sus fronteras tiene implicaciones para la seguridad regional y para intereses locales vinculados al suministro energético y la estabilidad en la zona.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, dijo ante la Conferencia de Desarme de la ONU que se ha abierto una nueva ventana de oportunidad con las negociaciones con Estados Unidos y que confían en una solución negociable, pero que Irán está plenamente preparado para defenderse de cualquier amenaza o acto de agresión.
Araqchí recordó un ataque contra instalaciones nucleares iraníes el pasado junio, que calificó de «sin precedentes», y señaló que actualmente no existen modalidades acordadas para que esas instalaciones sean inspeccionadas por expertos internacionales.
El ministro anunció que Irán trabaja con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en un acuerdo integral de salvaguardas que permita la inspección de dichas instalaciones, y afirmó que estas requieren un marco mutuamente acordado entre Teherán y la agencia.
Araqchí mencionó que poco antes había mantenido en Ginebra negociaciones indirectas con Estados Unidos, mediadas por el Sultanato de Omán, y que se reunió con el director general del OIEA, Rafael Grossi, quien también se reunió con la delegación estadounidense.
El ministro insistió en que Irán ha mostrado cooperación con el OIEA en el marco de su programa nuclear, al que describió como pacífico y sometido a «medidas de verificación muy extensas», y afirmó su disposición a continuar siempre que la cooperación sea técnica, imparcial y libre de interpretaciones políticas.
Finalmente, Araqchí subrayó que el derecho internacional reconoce a los Estados la facultad de producir y utilizar energía nuclear con fines pacíficos, un derecho que calificó de inherente y no negociable y que, según él, no debe ser interrumpido ni interpretado de forma arbitraria.




