La ofensiva tiene efectos directos en la seguridad regional y en las bases y comunidades donde están desplegadas tropas estadounidenses, por lo que las autoridades locales siguen de cerca la evolución de los ataques y las posibles repercusiones inmediatas. Las conexiones comerciales y aéreas en la zona también se han visto afectadas por la escalada militar.
En las primeras 24 horas de la operación denominada «Furia Épica», fuerzas estadounidenses alcanzaron más de mil objetivos en territorio iraní y se produjo la muerte del ayatolá Alí Jameneí, según comunicó el mando militar estadounidense. El Comando Central (Centcom) informó que la campaña fue ordenada por la presidencia de Estados Unidos y coordinada con Israel.
El Pentágono explicó que los ataques se focalizaron en centros de mando, cuarteles generales, bases de misiles y equipamiento de la Armada iraní. Autoridades iraníes denunciaron asimismo daños y víctimas civiles, incluido un ataque en una escuela.
Las fuerzas estadounidenses emplearon misiles de crucero lanzados desde buques, aeronaves de combate, drones armados y capacidades especiales no detalladas públicamente por Centcom. El objetivo declarado fue «desmantelar el aparato de seguridad del régimen iraní» y neutralizar amenazas consideradas inminentes.
La operación también causó la muerte de buena parte de la cúpula militar iraní, según los reportes oficiales, información que fue confirmada por la televisión pública iraní tras anuncios del presidente de Estados Unidos y del primer ministro de Israel. Irán prometió represalias y advirtió que responderá con una fuerza sin precedentes.
Al menos tres militares estadounidenses murieron y otros cinco resultaron gravemente heridos durante las acciones, añadió Centcom, que indicó además que varios uniformados sufrieron heridas leves por metralla y conmociones y están en proceso de reincorporación. Las cifras oficiales de bajas civiles y militares iraníes continúan siendo actualizadas.
La Media Luna Roja reportó como consecuencia de los ataques al menos 201 muertos y 747 heridos, cifras que incluyen víctimas en distintas áreas golpeadas por las operaciones. Los organismos humanitarios y de salud de la región han alertado sobre la presión en los servicios médicos locales.
Los bombardeos se prolongaron con varias oleadas sobre Teherán y otras zonas, mientras que Irán respondió con ataques dirigidos a Israel, incluidos blancos en Tel Aviv y Jerusalén, y con acciones en países del Golfo donde existen bases estadounidenses, como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin y Kuwait. La tensión regional permanece elevada y las autoridades mantienen medidas de seguridad reforzadas.


