Rolando Daza
Apunte:
En anteriores Contacto al Minuto, habíamos comentado sobre la situación de protesta e inconformidad de los ciudadanos que se vivía en Irán. El 22 y 23 de febrero de 2026, en Ginebra, diplomáticos estadounidenses e iraníes se reunieron en conversaciones serias y constructivas en años. Ambas partes exploraban fórmulas en vez de refrendar posturas arraigadas, las conversaciones revelaron flexibilidad en cuanto a los límites nucleares y en las sanciones; los mediadores mostraron que se podría haber alcanzado un acuerdo en cuestión de días.
Era trabajo de la diplomacia. Los iraníes mostraron propuestas diseñadas para satisfacer las políticas estadounidenses, conteniendo posible acceso a las instalaciones nucleares, a los energéticos y la cooperación económica. Estos convenios estaban orientados para que Trump presentara un acuerdo más ventajoso que el pacto de 2015 del que se retiró Estados Unidos en mayo de 2018. Teherán pareció comprender la imagen que Washington necesitaba. En medio de esas conversaciones, el puente se hizo añicos.
En lugar de permitir a la diplomacia terminar su tarea, el viernes 27 Estados Unidos e Israel atacaron a Irán. Los medios de comunicación y las redes sociales, informaron explosiones en Teherán y otras ciudades. Trump anunció «operaciones de combate importantes», mostrando como necesario eliminar las amenazas nucleares y de misiles, al tiempo que instó a los iraníes a aprovechar la oportunidad de derrocar a sus líderes. Irán respondió con ataques de misiles y drones contra bases americanas y estados aliados en toda la región.
Trump ha afirmado en repetidas ocasiones que no se puede permitir que Irán desarrolle un arma nuclear. El organismo de control nuclear de las Naciones Unidas ha comunicado que, dado que Irán ha denegado el acceso a instalaciones clave afectadas durante el conflicto del año pasado, es imposible verificar si Irán ha suspendido el enriquecimiento de uranio. Tampoco pueden determinar el tamaño y la composición actuales de sus reservas de uranio.
Por lo pronto, no cesan los bombardeos sobre ciudades de Irán. La tragedia es inevitable e inocentes sufrirán. ¿El tema nuclear es el motivo del ataque? Atendiendo a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, el objetivo ha pasado de intentar llegar a un acuerdo nuclear a forzar un cambio de régimen.
La intervención en Irán es fruto de una larga campaña de la derecha estadounidense e israelí para remodelar Oriente Medio y el mundo musulmán. Se trata de otra intervención más en una larga historia de desastrosas acciones exteriores que han desestabilizado el país.
La República Islámica de Irán considera el ataque como una amenaza existencial. Las consecuencias del ataque serán adversas para la región y para el resto el mundo. Irán ya ha tomado represalias atacando bases estadounidenses en Kuwait, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos. Ya están apareciendo los primeros informes de víctimas, y parece poco probable que Irán se contenga.
Teherán acudirá a sus aliados, los hutíes en Yemen, las Fuerzas de Movilización Popular en Irak y Hezbolá en el Líbano, que, a pesar de haber sido debilitados por parte de Israel, tienen capacidad suficiente para expandir el conflicto por toda la región.
Irán ya ha indicado que podría ser capaz de cerrar el estrecho de Ormuz, por el que transita alrededor de una cuarta parte del petróleo mundial y un tercio del gas natural licuado. Como consecuencia, los precios del petróleo se dispararán y la economía mundial se verá afectada.
Esta guerra tiene además un aspecto cultural. Israel y Estados Unidos están atacando durante el mes del Ramadán. Los musulmanes de todo el mundo están ayunando. Para millones de personas, este es el mes de la espiritualidad, la paz y la solidaridad.
Pronto veremos el impacto en nuestro país, en nuestra economía y en el fluir de la información. Estemos preparados.




