En México, la Comisión Nacional de Búsqueda registra 131,861 personas desaparecidas y no localizadas, con mayor concentración en Tamaulipas, Jalisco y el Estado de México. Ante ese panorama, la presidenta hizo declaraciones sobre las diferencias entre los casos actuales y los ocurridos en décadas pasadas.
La mandataria afirmó que las desapariciones de los años setenta y ochenta fueron en su mayoría actos del Estado contra luchadores sociales y guerrilleros en un contexto de autoritarismo. Señaló que los reportes actuales tienen otra naturaleza y están vinculados, principalmente, a grupos de delincuencia organizada.
Sheinbaum también reconoció la existencia de casos motivados por razones «pasionales», aunque en menor proporción. Subrayó la distinción entre los desaparecidos políticos de décadas anteriores y los relacionados con el crimen organizado en la actualidad.
Tras el hallazgo del rancho Izaguirre en Teuchitlán, la presidenta dijo que se cambió el modelo de atención a los colectivos que buscan a sus familiares. Informó además que ahora es obligatorio abrir una carpeta de investigación al presentarse una denuncia por desaparición, algo que antes no se hacía de forma inmediata.
La titular calificó la situación como dolorosa y afirmó que es obligación del Estado atender a las familias, identificar a los responsables y erradicar los esquemas de reclutamiento forzado. Las autoridades mantienen las cifras oficiales que ubican a Tamaulipas, Jalisco y el Estado de México como los territorios con más casos.


